A la mañana siguiente… Eran las seis de la mañana, y la pareja ya se había despertado gracias a la alarma de Henry. Con todo aquel día de pasión, pelea, confesiones y reconciliación, se habían unido mucho más. A su vez, Rosa no quería separarse de él ya que lo que más deseaba era seguir durmiendo sobre su pecho durante todo él día. Henry también, porque su sueño de hace tres años atrás se cumplió el cual era dormir en la misma cama con Rosa, pero eso no podía ser posible en ese día por todos los compromisos que ambos tenían. —La verdad es que debemos conseguir los antiguos artesanos Henry, estos nuevos la verdad les di oportunidades esta semana y creo que no dan la talla. —Bueno cariño es que como te dije, los antiguos artesanos renunciaron cuando tu te fuiste. Es que les gustabas com

