CAPÍTULO 9: CONSECUENCIAS

1366 Palabras
Me levanto un poco adolorido por haber dormido en el mueble. No quise dejar a Alay sola. Aunque sé que Arthur no pondrá un pie aquí, mi cuerpo simplemente no quería alejarse de ella. Aún duerme profundamente. La noche fue demasiado pesada para ella. Tuvo pesadillas; estuve a punto de despertarla varias veces, pero al final siempre volvía a tranquilizarse. Me dirijo al baño para tomar una ducha antes de comenzar con las labores del día. He convocado una reunión de todos los miembros de La Hermandad para discutir lo ocurrido con Arthur. Ya hemos tolerado demasiado de su parte… especialmente yo. Si fuera por mí, estaría fuera de la organización y de mi casa, pero no quiero cargar con otra culpa ni escucharle decir que le quité a su padre, su puesto y lo poco que le dejó. Salgo de la ducha con una toalla en la cintura y voy al vestidor. Debo verme presentable. Elijo una camisa blanca de mangas largas que se ajusta a mi cuerpo, pantalones de vestir negros y zapatos Oxford. Tomo un reloj y me lo coloco. Apenas arreglo mi cabello, como siempre. Regreso a la habitación. Me recuesto contra la pared, cruzado de brazos, observando el pequeño bulto sobre mi cama. Alay comienza a moverse lentamente hasta abrir los ojos. Nuestras miradas se cruzan por un instante antes de que ella baje la vista. —¿Cómo te encuentras? —Mejor… gracias por preguntar. —No es nada —dije acercándome a ella deteniéndome a unos metros —pediré que te traigan algo de comer. ¿Quieres algo en especial? Me quedo mirándola con mucha precaución tratando de descubrir sus pensamientos. —Cualquier cosa estará bien para mí. Asiento mientras tomo el teléfono de la mesita. —¿Vas a salir? —pregunta en un susurro. La observo antes de responder. —Sí. Estaré fuera un momento. Su cuerpo empieza a tensarse por mi respuesta —Tranquila… Arthur no pondrá un pie aquí. Está encerrado. —¿Por qué haces todo esto por mí? Él es tu hermano… no puedes preferir a una desconocida antes que a tu propia sangre. Aprieto los puños. —Soy enemigo de las injusticias. Y si puedo evitarlas, lo haré… incluso si se trata de mi propia sangre. Además, hay algo extraño en todo esto. No entiendo qué hacía Arthur por esa zona de la ciudad el día que se conocieron. —¿Sabes qué pasó con el chico al que estaba golpeando? —Muy poco. Cuando fuimos informados ya estaba en el hospital. Alay baja la cabeza, encogiéndose sobre sí misma. —Tengo que irme. Si necesitas algo, presiona ese botón. Señalo el pequeño botón en la pared. —Que te vaya bien —dice suavemente. —Gracias… Adiós. Salgo de la habitación. Llego al aparcamiento y subo a mi Audi R8 para dirigirme a la empresa donde se realizan las reuniones de La Hermandad. Al entrar a la sala de conferencias, todos ya están sentados alrededor de la larga mesa. Damian uno de mis mejores amigos y mano derecha, levanta la vista primero. —Nick. Por fin llegas. —Lo siento. —No te preocupes, hermano. Tomo asiento. —Demos inicio a la reunión —me acomodo en mi silla —Tenemos mucho que discutir. Liam otro de mis mejores amigo, habla: —Eros ya nos informó lo ocurrido. Asiento. —Como saben, nuestra organización realiza actividades ilegales… pero no toleramos la violencia contra personas vulnerables. —¿Y qué nos asegura que ella no trabaja con nuestros enemigos? —interrumpe Frank. —He investigado todo sobre ella. Su vida, su familia, sus rutinas. No hay ningún vínculo. Aun así, seguimos vigilando —digo respondiendo la pregunta de Frank. Él solo asiente. —Bueno, ahora lo más importante es Arthur —me acomodo en la silla con mis manos sobre la mesa. —¿Dónde está? —pregunta Ronal. —Encerrado en las celdas de mi mansión por romper una de las reglas —apreto mis manos y frunzo el ceño al recordarlo —Lo más importante ahora es saber que hacia él por esos lados de la ciudad, casi en nuestros límites. —Arthur Stone es una persona irresponsable y sediciosa, siempre hace lo que quiere y eso nos puede costar —dice Liam. —Ya nos está costando —corrige Damian —Que no se nos olvide que por su irresponsabilidad no se pudo realizar correctamente la exportación de joyas a los países extranjeros... Eso nos trajo bajas y pérdidas. —Propongo suspenderlo de toda actividad en la organización hasta que demuestre que merece estar aquí —dice Snaider. Todos asienten. —Quienes estén de acuerdo con la propuesta de Snaider levanten la mano. Todas las manos se levantan. —Bien. Se aprueba. Damian continúa: —Thea confirmó el evento de mañana. La subasta será en el Teatro Romano. Y Noé y Julián regresan hoy. —Los que no tienen alguna tarea asignada recuerden asistir al evento, es importante. Necesitamos recuperar lo que hemos perdido. Todos se limitan a asentir. La reunión termina. Me levanto de mi asiento para dirigirme a mi oficina seguido por mis mejores amigos. Me siento en uno de los muebles que se encuentran en mi oficina, tomando algunos papeles montados en la mesita. Damian y Liam se sientan frente a mí. —¿Cómo está ella? —pregunta Liam acercardo su torso para poner sus codos en su rodilla. —¿Quién? —respondo con mi mirada aún en los papeles. —La chica que estás protegiendo —responde Damian. —Un poco alterada… pero bien. —¿Qué harás con ella? —pregunta Damian. —No lo sé. Recuesto todo mi cuerpo al mueble, algo frustrado, agarrando mi pelo. —No puedes tenerla encerrada para siempre —dice Liam—. Tiene una familia. Suspiro. —Lo sé. Todo esto es una mierda. Estoy bastante frustrado. Damian sonríe. —Te gusta. Frunzo el ceño alzando la mirada hacía mis amigos que me observan fijamente. —¿De qué hablas? Desvío mi mirada a la ventana donde se puede observar la gran ciudad a la distancia. —Nunca habías hecho tanto por una mujer —dice Damian —y debemos aceptar que no es la primera vez que tu querido hermano trata de propasarse con una. —Damian tiene razón, nunca te habías puesto así por defender a una mujer —dice Liam antes de continuar —Acepta que te gusta. —Dejen de decir tonterías. Pero incluso yo sé que algo cambió. Debo aceptar que cuando estoy con ella soy otra persona, pero no lo diré en voz alta, no al frente de ellos. —Claro… —dice Damian riendo, mirando a Liam, él solo asiente. —No tienen nada mejor que hacer? Los miro de reojo esperando una respuesta, ambos sonríen y se miran antes de responder. —Claro que sí, Clariss y yo decidimos pasar el día juntos —dice Liam sonriendo alegremente. —Ten —Damian le ofrece un pañuelo, Liam y yo lo miramos confundidos —Limpiate la baba — Suelta una carcajada recibiendo un golpe en el hombro de parte de Liam. No pude evitar reír por la situación. —Eres un idiota —dice Liam bastante cabreado. —Solo es una broma —dice antes de que su rostro se torne serio —Bueno, yo me retiró, tengo que hacer unas llamadas para terminar de organizar lo de mañana. —Yo también me marcho —dice Liam haciendo lo mismo. Me despido de cado uno de ellos con un simple abrazó y golpecitos en la espalda. Después ambos se levantan para irse. Antes de salir, Damian se detiene. —Nick… quiero conocer a tu chica. ¿Cómo dijiste que se llama? —No recuerdo haberlo dicho. Mi rostro se torna serio. —¿Su nombre? —insiste rodando los ojos. —Alay. —Lindo nombre —sonríe desafíandome con la mirada. —Lárgate. Se despiden entre risas y la puerta se cierra. Camino hacia la ventana de la oficina y observo la ciudad. Suelto un suspiro. —¿Qué estará haciendo, Alay? Terminaré todo rápido para volver. Darling_Yuli
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