Edward no pudo más, se levantó de un movimiento elegante y lanzó la servilleta de tela a lado del plato, en señal de enfado, todos detuvieron la conversación y dirigieron sus miradas a él, Grace, sintió que estaba a nada de explotar contra su familia, así que fue rápida: Tomó su mano, y con eso, atrajo su atención por completo, ella le sonrió de manera sutil, y entendió que estuvo a nada de descubrir la farsa, miró a los demás y apenas les sonrió. ― ¿Qué pasa, hijo? ―preguntó Alessandro con el ceño arrugado, mientras que Lorenza, miró detenidamente el agarre de la mano de Grace, luego miró a Edward a la cara. ― ¿Quieres decirnos algo, Edward? ―lo motivó Lorenza, preparándose para poder escuchar lo que tanto ruido le había empezado hacer desde que anunció que se casaría con ella. ―Sí,

