Finalmente ella estaba frente a el cabizbaja pocas veces llego a levantar la cabeza para mirarlo a los ojos y todavía seguía llorando en silencio, parecía necesitar tanto apoyo ahora, que tuvo que contenerse de no ponerse en pies y acercarse para darle un abrazo. —Hola, ¿me recuerdas? —Sí, eso este la persona que se está encargando de ayudar a mi mamá. —Oh, veo que si me recuerdas. Todas maneras me voy a presentar como Alejandro, pero si quieres me puedes llamar Ale, solo si lo deseas. ¿Has estado últimamente muy triste, no es así... —Yo solo quiero estar con mi mamá, pero estoy segura de eso no podrá ser —emitió llorando y él suspiró. —Oye, ha sido tu madre que me pidió que viniera y hablara contigo, ella te quiere mucho y también te extraña. Estoy seguro de que tú también la que

