Todo era distinto. El interior de ese lugar que habían arrendado las dos, era algo diferente a lo que se había imaginado, no se estaba quejando o algo parecido, pero la joven se daba cuenta de que en efecto no era la gran cosa. Aunque después de todo no podía quejarse demasiado porque al menos tenía un lugar en donde dormir y permanecer durante todo ese tiempo hasta que tuvieran el dinero necesario que les permitiera a las dos mudarse. Incluso cuando se sentía un poco cansada la muchacha decidió desempacar en ese preciso momento, porque luego le daría un poco más de fatiga hacerlo, así que se puso manos a la obra y en contados minutos había terminado de sacar sus cosas en aquel pequeño armario que había en la habitación, pudo meterlo todo, se las ingenió para que nada quedara fuera.

