Cuándo se estaba acercando la hora dorada del día, Alejandro volvió a recibir una llamada de su jefe que le dijo brevemente a que se dirigía a su casa para dejarle la carta en sus manos... ya había sido revisada por los oficiales y no encontraron otra cosa que una carta a petición, en la que la difunta aseguraba que debía ser entregada sin falta alguna a Alejandro. Razón por la que se quedó a la espera. Así que, al cabo de un rato su jefe llegó y le dejó la carta, no se quedó más de dos minutos conversando con él, en lo que prácticamente se había ido en un saludo todo ese tiempo. Luego estaba a solas en su habitación a poco de comenzar a leer esa carta qué le había dejado Mercedes. Le causaba cierta nostalgia ver qué ella le había dejado una carta antes de quitarse la vida. Por lo que, l

