—Vale. Lo importante es que estás aquí, además no me habría gustado escuchar tu respuesta a través de una llamada telefónica, haces muy bien en venir presente hasta mi oficina y en este momento puedo atenderte con tranquilidad. —Siendo así, gracias. Ya he pensado todo este tiempo en lo que me ha propuesto y ya tengo mi decisión tomada. Puede ser que me arrepienta o no, pero ya no cambiaré de opinión —le expresó. —Bien, muchas gracias por eso. ¿Y puedo saber cuál es tu decisión? Ella suspiró. Ya lo soltaría todo, después de todo ya había decidido qué hacer. —Después de pensar mucho sobre que deberías escoger y sí debería dejar pasar a una oportunidad cómo esta, a mí no me queda otra opción que aceptar después de todo... estoy buscando trabajo qué me permite ayudar a mi mamá y darle

