Melanie ya regresaba de la universidad y se dirigía al apartamento, pero no dejaba de pensar en el hecho de que volvía a encontrarse inevitablemente a Alejandro. Ahora vivir bajo el mismo techo que aquel hombre que lo miraba de otra forma. No parecía ser una cosa sencilla, antes nada pasaba por su mente, pero ella sentía que se estaba enamorando de Alejandro, sus sentimientos hacia él no habían dejado de flores desde la noche anterior. Eso no parecía ser algo bueno, sin embargo todavía no llegaba la culpa necesaria que le hiciera sentir mal al respecto. Quiso retrasar su llegada al apartamento visitando alguna cafetería o algún sitio en el que pudiera pensar y llegar a la solución de poder poner esos pensamientos en orden. Ahora mismo su cabeza estaba revuelta y no sabía qué hacer. Verda

