Lana y Paula se habían encontrado en la secundaria y la chica casi chilla de la emoción al recibir su horario y darse cuenta de que era tan flexible que podría seguir asistiendo a la secundaria y trabajar sin ningún problema. No podía estar mejor. El salario no era algo exorbitante, pero se iba a conformar por el momento con eso. No sabía que de rechazar esa oportunidad le costaría encontrar otro lugar para trabajar y mucho más hallar un horario así de bueno. —Oh, empezaré la semana que viene, quiero planificar todo bien. —¡Muy bien! Así podrás hacerte a la idea y que no sea tan sorpresivo. —De verdad, muchísimas gracias por esta oportunidad. —En lugar de darme las gracias a mí, agradecele al señor Tomás, él ha sido el ángel que te ha dado la oportunidad. Siempre es bueno, de verda

