La ciudad estaba sumida en un caos absoluto. Las calles estaban llenas de escombros, humo y sangre. En medio de la confusión, se podía escuchar el rugido de los motores de los tanques y el sonido de las armas de fuego. En el cielo, la batalla era aún más intensa. Los ángeles y los demonios se enfrentaban en una lucha épica, con sus alas desplegadas y sus espadas desenvainadas. Mientras tanto, en un refugio improvisado, un grupo de sobrevivientes intentaba mantener la calma y sobrevivir a la batalla que estaba teniendo lugar en el exterior. —¿Qué está pasando aquí? —preguntó uno de los sobrevivientes, mirando por la ventana hacia la calle llena de caos. —No lo sé —respondió otro—. Parece que los cielos se han abierto y el infierno se ha desatado. —¡Estamos siendo atacados por ángeles y

