De verdad que no lo esperaba, pero Junot es tan impredecible, que un día te dice que eres una chiquilla frívola e irresponsable, al otro te designa trabajo de peso, y al siguiente te termina llevando a una caravana de moteros millonarios. «Sí que es impredecible», pienso mientras lo observo, sonriendo para mis adentros. Como ya me prometí, no se la voy a poner fácil. No sé si le haga tragar sus palabras, pero voy a intentarlo. Él me mira con mucha fijeza mientras yo dibujo tonterías mentales sobre él lanzándose sobre mí. No es que crea que vaya a hacerlo, es que el solo hecho de pensarlo me acelera el pulso. Sacudo la cabeza para espabilarme. ―Ya debería dejar el drama. ―¿Drama? ―pregunta él, arqueando una ceja. ―Sí. No soy tan obtusa como usted y tengo claro que compartir este espac

