Kyoko se levantó: —“Odio tener que irme, pero sólo he vuelto para que sepas que está bien. Será mejor que vuelva antes de que el abuelo y Tama lo vuelvan loco” —. Recogió su mochila y sonrió nerviosa cuando Kamui volvió a entrar en la cabaña, sus miradas se cruzaron. Kamui no pudo evitarlo, cogió a Kyoko en brazos y la abrazó con fuerza. Estaba mucho mejor ahora que sabía que Toya no había herido de gravedad a Shinbe. Cuando Kyoko no había vuelto, había pensado lo peor. —“Los vigilaré desde este lado. Tú ve a traer de vuelta a nuestro Shinbe” —, sonrió, con el amor bailando en sus ojos multicolores. Quería hacerle saber que no estaba enfadado con ella como Suki. Kyoko le sonrió mientras le entregaba una caja de bombones: —“No te los comas todos demasiado deprisa. No quiero que te duel

