Vio cómo sus piernas se crispaban como si escuchara sus pensamientos. ‘Intenta el mejor tiempo, Kotaro,’ pensó Shinbe soñadoramente. Apuesto a que podría demostrarle a Kyoko lo mucho que la quiero ahora mismo…” Sus ojos se vidriaron al sumergirse en esos pensamientos. Incluso podía oírla gemir… “Espera, ¡era un gemido de verdad!”. Los ojos amatistas de Shinbe se abrieron de golpe para posarse en Kyoko, que yacía no muy lejos de él. Kyoko no tenía ni idea de que estaba soñando mientras permanecía de pie, rodeada de completa oscuridad, cuando una luz azul llamó su atención. ¡¡Un talismán!! Dio un par de pasos hacia él, pero el talismán parecía alejarse. Kyoko frunció el ceño, pues no quería quedarse en la más absoluta oscuridad ni perder la astilla del cristal del corazón guardián. No t

