Capítulo 16 “Llama de celos”Kyoko observaba preocupada cómo Shinbe yacía en la colchoneta, aún incapaz de despertarse. Tenía la frente bañada en sudor y le caían gotas por las sienes. Al menos ahora parecía más tranquilo. Observó las sombras que se dibujaban en su rostro mientras le secaba la humedad con un trapo limpio. Intentando mantener el miedo a raya, despotricó en voz baja: —“Cuando despierte, volveré a noquearle por ser tan tonto como para usar el vacío maldito sabiendo lo que le haría”—. Kyoko resopló. Volvió a sentarse contra la pared para mirar por la ventana el cielo nocturno. Shinbe se encontró de nuevo cerca del santuario. El cielo era azul y, por la luminosidad, sabía que debía de ser mediodía. Estaba de pie, apoyado en una piedra, con los codos apoyados en el borde y la

