Capítulo 22 “Terror enfurecido”Los labios de Kyoko se separaron en un grito silencioso cuando los mechones de medianoche la envolvieron antes de que sus pies pudieran siquiera tocar tierra en el reino demoníaco. Luchó en vano contra el pelo que la levantaba del portal del tiempo por la muñeca, los tobillos y el cuello. Hyakuhei la arrastró hacia el aire nocturno, atada con las sedosas hebras de su cabello. Las férreas ataduras la pusieron cara a cara con el verdadero terror cuando su mirada se clavó en los orbes enfurecidos y rojos como la sangre de Hyakuhei. Kyoko se estremeció ante las oleadas de pura ira y rabia que emanaban del guardián enemigo mientras intentaba ver dentro de su alma. La nota acariciadora de su voz cuando le hablaba le produjo un escalofrío mortal. —“Ky-yo-ko” —, la

