Todo pasó deprisa; su vista se nubló; por un instante perdió el sentido del olfato y así también la capacidad para escuchar. Cuando sus ojos por fin vieron la luz de nuevo, todo era aún más caótico. Nicholas enredaba una sábana sobre su cadera mientras intentaba acercarse a Alondra; para ella era evidente lo que estaba ocurriendo, pero eso no significaba que lo entendiera. A pesar de su larga ausencia, las cosas estaban en el mismo lugar en el que las había dejado. Su tío simplemente era el único protector que le quedaba; sus padres habían muerto e Índigo era aquel tipo que había intentado seducir sin mucha fortuna. Sí, había conseguido meterse entre sus sábanas; incluso lo había hecho creer que una noche de pasión ahora mismo los ligaba. Pero ver a su tío y al tipo que había querido para

