No estaba sorprendido de no verse en la habitación de hotel, pero sí lo estuvo al ver que Joel no estaba a su alrededor como lo hizo casi cada vez en el último tiempo cuando saltaba de realidad, sin embargo, no le tomó mucho tiempo darse cuenta de qué momento de su vida era, porque la mirada del hombre sentado frente a él era imposible de ignorar, tanto en el presente como en el pasado, como una clara invitación a pecar cuando la junta terminara. Fue inevitable que pensara en el pasado, cuando los dos fueron los últimos en recoger sus pertenencias para darse tiempo de hablar, o esa fue la excusa para empezar un coqueteo que había terminado con ellos dos enredados entre sábanas. Noah bajó la mirada a su mano, solo para comprobar que en su dedo había un anillo que reconocía perfectamente y

