Noah sentía que realmente todo a su alrededor estaba construido para torturarlo, o quizás era él pensando demasiado las cosas, porque el día anterior había tenido que ver a su esposo siendo cariñoso con otro, y en esa tarde, después de haber tenido una pésima noche y de esperar despertar en su casa, con su familia, se dio cuenta que mi nada había cambiado, que todo seguía como antes y que al momento de tomar el ascensor, tuvo que ver al mismo hombre del día anterior sosteniendo la mano de su hijo, la cual parecía bastante tranquila y animada mientras lo llamaba “papi”. En ese momento ni siquiera lo había pensado cuando sus ojos no dejaron de mirar a Abby, y no sabía si la niña lo sintió, pero ella había regresado su mirada hacia él, agitando su pequeña mano y saludándolo con un “hola, señ

