Hardin.
– Hardin, cariño ¿estás bien? – pregunta mi madre mientras se acerca a mí y empieza a revisar mi rostro, y ese gesto me hace sentir un poco mal, en vez de estar enojada conmigo, solo puedo expresarme su preocupación, mamá siempre es así, es muy buena, y antes eso me gustaba mucho pero despues que creci resulta un poco incomodo, supongo que es algo tipico de los adolescentes.
– Estoy bien mamá– respondo intentado separarme de ella.
– ¿Tomaste alcohol? – me hace otra pregunta acercándose a mi boca– Sí que estuviste tomando– esta vez susurra y veo a mi padre acercase luego de haber hablado con el alguacil.
– Tienes mucho que explicar, jovencito– dice mi padre colocándose al lado de mamá, esperando a que empiece con mi explicación.
– Si, este– me apresuro hablar– Yo le dije a Aleisha que me acompañe a la fiesta– estoy algo enojado con ella por su actitud esta noche, aun así no puedo evitar tratar de cubrirla, siempre es así, ella me pide que nos escapemos por alguna tontería como esa estúpida fiesta, pocas veces nos habían descubierto, y ella acostumbra a manipular a sus padres para que no la castiguen, pero sé que esta vez nuestro castigo es inminente y al menos tengo que tratar de quitarle algo de culpa.
– Hardin– habla mi madre mirándome con empatía, con esa mirada de ella tan llena de paz y amor, ella suele escudriñar mi alma y con mucha seguridad sé que sabe que estoy mintiendo.
– Fue así mamá, yo le pedí que fuéramos– vuelvo a decir.
– No fue así– escucho la voz de Aleisha y me volteo para verla saliendo de la oficina del alguacil en compañía de sus padres– Yo desperté a Hardin y le dije que fuera conmigo a la fiesta, no quise causarle problemas, en serio– dice algo apenada, pero como la conozco tanto sé que está fingiendo, ella acostumbra a engañar a todos bajo su rostro de inocencia para salirse con la suya, pero yo en realidad se cómo es.
– Fui yo, Aleisha– interrumpo siguiendo su juego.
– No– vuelve a decir.
– Bueno ya hablaremos de esto mañana, mejor vayámonos– habla el tío Dominik mientras la mira con algo de enojo, Aisha y él se despiden de mis padres antes de salir del lugar. Mi mirada se encuentra con la de mi padre y sin sostenérsela por mucho tiempo salgo de la comisaria, mi madre no tarda en seguirme, su rostro de preocupación me aflige un poco, pero pienso que exageran, no hicimos nada malo.
Encuentro el auto de mi padre en el estacionamiento y no tardo en entrar, saco mi celular junto a mis audífonos y pongo algo de música a todo volumen, realmente no estoy para reclamos, solo quiero llegar a casa y volver a dormir, cierro mis ojos unos segundos y los abro solo cuando siento el auto arrancar, miro por el espejo retrovisor y los labios de mi padre se mueven sin parar, por lo que para no incomodarlo más me quito los audífonos.
– Fue muy irresponsable eso que tú y Aleisha hicieron– es lo primero que escucho de su boca.
– Si querían ir a la fiesta nos hubieran dicho, tu papá los habría llevado– - interviene tiernamente mamá.
– Claro– respondo con ironía, obviamente no nos habían dejado, todos saben lo que se hace en esas fiestas de instituto, y nuestros padres ya son muy sobre protectores. El tío Dominik había sido capaz de proponer hacer la fiesta en su casa con tal de proteger a su hija– Al parecer ustedes piensan que somos unos niños que no nos podemos cuidar solos– digo algo enojado mientras bufo.
– Ten cuidado como le hablas a tu madre Hardin– interviene papá enojado– Ustedes son unos niños, y quieres pretender que lo sabes todo pero no es así, eres un niño y espero que algo como lo de hoy no vuelva a repetirse– intenta volver hablar pero veo como mamá coloca su mano en su pierna, en la mira antes de suspirar profundamente y quedarse en silencio, agradezco mentalmente, no estoy para escuchar sermones. En la fiesta luego de que Aleisha y yo nos separáramos me tome dos vasos de cerveza y me duele un poco la cabeza, antes ya había tomado pero no más que un trago, el alcohol me parece algo asqueroso, pero estaba algo ansioso en la fiesta y por eso pude ingerir más de un trago.
– Lo siento– digo de repente rompiendo el silencio que se ha instalado en el auto, mi parte racional hace acto de presencia y entiendo que tengo que comprender a mis padres, ellos solo se preocupan por mí, y ellos me conocen bastante bien y saben que esto no es propio de mí, siempre he manifestado mi odio hacia las fiestas, el bullicio y estar entre mucha gente, al contrario de Aleisha, esto es lo que a ella le gusta, socializar, ser admirada, hacer cosas malas por así decirlo, yo no, para mi es preferible quedarme en mi habitación leyendo algún buen libro o simplemente jugando videojuegos y mis padres saben eso, saben cómo soy, pero también saben muy bien que no hay nada que Aleisha me pida y que yo no lo haga– Sé que fuimos algo irracionales al salir así de casa- suspiro y rápidamente tengo la mano de mamá sobre la mía acariciando mis nudillos.
– Está bien, cariño– asiento tranquilo.
– Hardin– miro a papá en cuanto escucho que dice mi nombre- Solo queremos lo mejor para ti, podrás ir a fiestas siempre que quieras, pero estas muy pequeño aun, a penas cumplirás diecisiete años, y sé que eres inteligente y racional, pero sabes que eso no fue lo correcto– asiento y el no vuelve a decir nada. Poco después llegamos a casa, salgo del auto y entro a la casa, sin perder tiempo llego a mi habitación, me lanzo en la cama aun vestido y miro al techo unos segundos antes de que vea mi puerta nuevamente abrirse y mi madre separa pero no entra.
– Te amamos cariño– dice antes de cerrar nuevamente y dejarme solo en mi habitación, cierro mis ojos y poco a poco siento el sueño visitarme y sin darme cuenta me quedo dormido.
– Buenos días– digo sentándome al lado de Gemma en el desayunador, paso mis manos por su cabello rizado y lo desordeno un poco, mamá se sirve una taza de café apurada, no veo a papá por ningún lado por lo que imagino que se ha tenido que ir más temprano, siempre acostumbramos a desayunar juntos antes de que ellos se vayan al trabajo y mi hermana y yo a la escuela.
– ¿Cómo dormiste cariño? – pregunta mamá buscando algo en su bolso.
– Bien– respondo sin más.
– Anoche escuche que Hardin se escapó para ir a una fiesta con Aleisha– dice Gemma de repente– Espero lo hayas castigado mami– dice mi querida hermanita.
– Por esta vez no lo vamos a castigar nena, fue un error y él no lo volverá hacer– ruedo los ojos.
– No creo que ese sea su asunto mamá– respondo irritado, espero que cuando regrese de la escuela ya el tema de la fiesta sea algo olvidado.
– Lo es, porque eres mi hermano mayor y tienes que ser ejemplar, para que yo no haga lo mismo que tu– esta niña realmente es un dolor de cabeza cuando se lo propone.
– Llegare tarde a la escuela mamá, vámonos por favor– digo ignorando su comentario y ella me saca la lengua en cuando nuestra madre se da la vuelta, tomo mi mochila y una manzana del frutero antes de salir de la casa. Mamá sale algunos minutos después junto a una Gemma sonriente, odio que se parezca tanto nuestra madre, eso me hace ser débil con ella a pesar de que es una insoportable. Nos subimos al auto y mamá sale del estacionamiento hacia la calle, por uno de los espejos puedo ver a Aleisha subirse al auto de su padre junto a los gemelos, esta mañana cuando desperté vi algunos mensajes de ella pero no respondí, aún estoy molesto, no me gusto que me haya despertado para ir a una fiesta la cual no me interesaba y luego me abandono ahí para irse con su amiga y el idiota de Kevin, ella siempre ha estado hipnotizada como las demás chicas de la escuela por el tal Kevin, no entiendo que le ven, es un tonto que solo le importa tener muchas chicas para usarlas y abandonarlas, típico de todos los capitanes del equipo de fútbol, se hacen populares y luego se creen dueños de la escuela y con eso dueño también de las chicas, Aleisha siempre ha intentado llamar su atención y al parecer ya lo consiguió, se metió a porrista y luego la pusieron como capitana al ver su entrega y dedicación, no pensé que el chico le hiciera caso, él está entre la división de los grandes de último año, y nosotros somos los chicos, pero seguro eso a él no le importa, ya que anoche estaban a punto de besarse.
No puedo permitir que ella se involucre con él, Aleisha es como mi hermana, siempre nos hemos protegido, y no voy a permitir que ningún idiota juegue con ella.
Media hora después llegamos a la escuela, sin perder tiempo me despido de mamá y me voy a mi salón, me acomodo en uno de los pupitres del frente, sí, soy el chico que se sienta adelante en el salón, pienso que los que se sientan atrás son los que nunca hacen las tareas, aunque siempre hay excepciones, de todas formas prefiero adelante. Algunas personas me han puesto la etiqueta de nerd, yo no creo que sea así, de todas formas no me ofende, si por hacer siempre mis tareas, ser muy activo en mis clases, y preferir estar en la biblioteca en mi tiempo libre en vez de estar en algún otro lugar haciendo cualquier estupidez, pues si, que me etiqueten de nerd, me da igual, siempre he sido una persona a la que no le importa lo que piensen los demás.
– Buenos días jóvenes– salgo de mis pensamientos cuando escucho la voz de la maestra, de inmediato todos en el salón se callan y ella empieza asignar tareas, y yo no hago más que prestar toda mi atención.
En la hora del almuerzo, me siento en la misma mesa de siempre esperando por Aleisha y su amiga Caroline, siempre comemos juntos los tres, ella me agrada un poco aunque a veces pienso que es algo tonta, no me agradan las personas tan superficiales, aunque me niegue a aceptarlo Aleisha lo es, pero su amiga no tiene límites, de todas formas ellas dos nacieron para ser amigas, se complementan muy bien una a la otra.
– ¿Quién soy? – escucho la voz clara de Aleisha llegar a mis oídos mientras cubre mis ojos con sus manos.
– Alguna chica guapa que no lleve por nombre Aleisha, espero– murmuro y de inmediato sus manos se alejan y puedo volver a ver la claridad.
– Te crees gracioso– la veo sentarse frente a mí y me sorprende que no esté con Caroline, la mayor parte del tiempo estan juntas.
– Créeme, sé que no lo soy– respondo mientras le doy una mordida a mi sándwich.
– ¿No vas a preguntarme si estoy castigada? – pregunta enarcando una de sus cejas.
– Seguro que sí, es lo justo– digo como si nada e inmediatamente se altera.
– ¿¡Es lo justo!? Claro que no– bufa-¿Tú lo estás?
– No, no me castigaron– me encojo de hombros restandole importancia al asunto.
– Pues a mí sí, no puedo salir de casa en lo que resta de semana– habla empezando a picotear su comida sin muchas ganas– Y precisamente en esta semana Kevin me invita a salir.
– Kevin– ruedo los ojos– El mismo que te dejo botada en la fiesta.
– No me dejo botada– le defiende– Solo entro en pánico, como todos.
– Claro Aleisha– rio con ironía– Ya me tengo que ir, que disfrutes tu castigo– me pongo de pie y la escucho hablar nuevamente.
– Solo puedo recibir visitas tuyas– dice rápido– No quiero estar toda la tarde aburrida– sé que con eso me quiere decir que vaya a visitarla en la tarde– Hablemos de eso en la clase de historias- dice haciendo puchero al ver que estaba a punto de negarme.
– No, Aleisha, no vas a estar hablándome toda la clase– digo serio, a pesar de lo apegado que somos Aleisha y yo, cada año escolar trato de tomar tan pocas clases en el mismo salón que ella como puedo. Cuando estaba en primaria me subieron a un curso más alto por ser muy inteligente, por lo que quede en el mismo nivel de Aleisha y casi dos años después casi pierdo un curso, porque solo me la pasaba hablando con ella, después de eso trato de que no tomemos clases juntos, tengo que mantener mis buenas notas para poder entrar a la escuela de medicina en Harvard y con Aleisha en mi misma clase sería imposible.
– Agg perdón– dice rodando los ojos– Ve a mi casa esta tarde ¿sí?
– Está bien– aceptado no muy convencido, pero no se decirle que no.
– Te veo en clases– dice aleteando sus pestañas mientras se da un beso en la palma de su mano y me lo lanza, una costumbre que tiene desde pequeña, y sin responder nada a eso me marcho a mí a clase.