Adara. — ¿Se conocen? Pregunto con el entrecejo arrugado, eso hace que mi padre regrese la mirada a mí, camina acercándose a grandes zancadas, toma mi mano firmemente y me aleja de Sander. — Papá, espera, hice una… — Señor Alves, espere. Dice Sander interrumpiéndome, volteo el rostro a verlo, mi padre se detiene, pero, para atraerme más a él, como si temiera que salga corriendo o algo así. — Tú… no te vuelvas a acercar a mi hija, ya te lo dije muchas veces. — Ella es mi novia y la amo, usted debe de entenderlo, no voy a rendirme. Responde el gamma, sonrío levemente sintiendo que mi corazón puede llegar a estallar de la emoción que siento y de lo acelerado que late en este momento que escucho sus palabras. — Ustedes no… — Mi hijo ama a tu hija, ¿por qué no dejarlos estar j

