Sander. — Sander, yo te… No vuelve a terminar la frase porque llega un auto, se estaciona a un lado de nosotros, ella baja la mirada mordiendo su labio inferior, quiero gritar de frustración, no puede ser que no me haya dicho que me ama. En realidad, si pudo ser, no lo dijo. En estos momentos, el sarcasmo no es bueno Sean, solo quiero patear cualquier cosa, estuvo tan cerca. — ¡Hey!, Adara, a dormir. Habla Samara con seriedad, Alex pone sus ojos en blanco entrando a la casa sin decir nada más, la chica de cabello gris también entra dejándome a solas con mi bonita, pero, sé que ella ya no me dirá lo que estaba a nada de salir de sus labios. — Debo entrar, Sander. La conocemos tan bien. Ni qué lo digas, lobo anciano. — Está bien, mi amor, buenas noches, descansa. Dejo besos en

