Alexander no durmió esa noche. Cada ruido lo ponía alerta. Cada sombra en la ventana era una amenaza. La foto. El mensaje. "Sería una pena que algo les pasara." A las 3 am, estaba en su oficina con Dimitri y cuatro guardias de seguridad nuevos. —Necesito protección las veinticuatro horas —dijo Alexander—. Para Valeria, para Mateo, para Sofía también. —Ya está en proceso —respondió Dimitri—. Equipo de seguridad llega mañana temprano. Ex-militares, los mejores. —No es suficiente. —Alexander, estamos haciendo todo... —¡No es suficiente! —explotó—. ¿Viste el mensaje? Amenazó a mi esposa embarazada. A mi hijo de cinco meses. A mi hija nonata. Dimitri esperó a que Alexander se calmara. —Por eso contraté a los mejores. Y por eso también contacté a Mikhail. Él conoce cómo opera la gente

