El tiempo se acortaba, y la sensación de tensión en el aire aumentaba. Sora podía sentir el peso del momento. La ansiedad, el miedo y la adrenalina se mezclaban en su interior. Pronto, los representantes fueron llamados al centro de la arena para el sorteo que decidiría los enfrentamientos. Cada comandante de pelotón acompañó a su representante hasta el centro. Erick caminaba junto a Sora con seguridad, pero ella podía sentir la diferencia en sus propios pasos. Las manos de Sora estaban temblorosas, y su corazón latía a un ritmo acelerado, tan fuerte que parecía que todo el mundo podía escucharlo Cuando llegaron al centro de la arena, los otros pelotones ya estaban reunidos. Fue entonces cuando Sora lo vio, Zac. El mismo cadete que le había roto el brazo en su primer combate. Estaba de pi

