Un baño caliente

1916 Palabras
El momento del día en que Sloan se enfrentaba al entrenamiento de pelotón era el más temido, no solo porque Xavier, como teniente, se aseguraba de que fuera lo más extenuante posible, sino también porque era el momento en que el resto del equipo la evaluaba. En esos momentos, cada error suyo repercutía en todo el pelotón, y las miradas de disgusto se hacían más difíciles de ignorar Archivald se acercó a ella mientras Sloan trataba de recuperar el aliento al final del entrenamiento de ese día — Tienes que mejorar, eres el peor del pelotón — — Hago lo mejor que puedo — se quejó ella, tratando de volver a su posición — Si sigues siendo el más lento, no solo te verán como un problema, sino como un lastre. Aquí no se toleran los puntos débiles, y si no mejoras, buscarán formas de deshacerse de ti — explicó él con un tono frío Sloan tragó saliva al escuchar esto. No podía permitirse fallar más. Aunque el esfuerzo físico ya era abrumador, la idea de ser considerada un lastre para el pelotón la llenaba de ansiedad Mientras tanto, el príncipe Erick observaba a Sloan desde lejos. Había algo en el chico que le llamaba la atención, aunque no podía precisar qué era. Su lobo estaba inquieto, murmurando en el fondo de su mente cada vez que Sloan estaba cerca. Era como si le estuviera diciendo que esa persona tenía una conexión con su pareja destinada, pero la idea lo confundía. "¿Por qué este chico estaría relacionado con mi pareja?" pensaba Erick, frunciendo el ceño mientras miraba cómo Sloan luchaba por terminar un set de flexiones. Su lobo no respondía con palabras, pero la sensación persistía, intensa e ineludible Decidido a aclarar sus dudas, Erick se planteó acercarse a Sloan. Sin embargo, era consciente de que su personalidad seria y su posición como príncipe lo hacían intimidante. La mayoría de los cadetes no se atrevía siquiera a mirarlo directamente, y menos Sloan, quien parecía evitar su presencia como si su vida dependiera de ello — ¿Qué puedes decirme sobre tu primo, Xavier? — le preguntó Erick durante un descanso, mientras observaba cómo Sloan se esforzaba por levantar un peso que parecía demasiado para su delgado cuerpo Xavier, que conocía a Erick lo suficiente como para notar su interés, sonrió burlón — ¿Por qué tanto interés, Alteza? — replicó, cruzándose de brazos — No es tu problema. Solo responde — — Es un desastre, para ser honesto — admitió Xavier, aunque con un tono despreocupado. — Pero tiene potencial... muy oculto, eso sí — — ¿Tiene familia?... ¿Una hermana quizás? — Xavier lo miró con curiosidad, Erick estaba buscando algo eso era claro, pero no podía revelar nada sobre la verdadera identidad de Sloan o cualquier cosa que despertara sospechas — No, sus padres viven lejos de la capital y solo tiene hermanos — esto era un parte verdad Esta no era la respuesta que Erick buscaba. Por lo que, decidió que la mejor forma de resolver el misterio era acercarse directamente. Sin embargo, sabía que no podía ser demasiado obvio, así que optó por una estrategia más sutil En el siguiente día de entrenamiento, Erick aprovechó una pausa para acercarse a Sloan, quien intentaba recuperar el aliento tras una agotadora carrera de resistencia — Sloan, ¿verdad? — preguntó Erick, con su tono firme y autoritario Sloan casi se atraganta con su propia respiración al escuchar la voz del príncipe dirigiéndose a ella. Se enderezó rápidamente, adoptando una postura rígida — Sí, Alteza — respondió con voz más grave de lo normal, esforzándose por mantener la calma — He oído que eres primo de Xavier — — Así es, señor — — ¿De dónde vienes? — El corazón de Sloan comenzó a latir más rápido. Sabía que cualquier error en su historia podría delatarla, pero recordó los consejos de Xavier: "Mantén la calma, responde con la verdad cuando sea posible, y si no sabes qué decir, sonríe y cállate" — De una región pequeña fuera de la capital. No es muy conocida — Erick frunció el ceño ligeramente, como si evaluara cada palabra — ¿Conoces a muchas personas en la capital? — Sloan negó con la cabeza rápidamente, manteniendo la vista baja — No, Alteza — Erick la miró por un largo momento antes de asentir — Entiendo, puedes continuar — Aunque el intercambio fue breve, Sloan sintió que había durado una eternidad. Erick, por su parte, se retiró, aún más confundido que antes. Su lobo seguía insistiendo “Puedo olerla, nuestra compañera está aquí” “Pero ¿dónde?” preguntaba Erick, el aroma de su compañera era tan ligero, mezclándose con cientos de otros aromas, podía sentirla cerca pero no había ninguna chica en la academia, además el momento en que más percibía ese aroma era cerca de Sloan, pero aun así no era tan claro, ya que Sloan también olía como Xavier después de un terrible día de entrenamientos Mientras corría el último tramo, Sloan se juró a sí misma evitar al príncipe a toda costa. No podía permitirse que alguien como él descubriera su secreto. Sería algo terrible para ella y para la familia Grant El día a día de Sloan en los dormitorios compartidos del pelotón 4 era un ejercicio constante de nervios, improvisación y sigilo. Las duchas, en particular, eran una pesadilla logística. Sloan había desarrollado un sistema: esperaba a que todos los demás cadetes estuvieran profundamente dormidos, tomaba una toalla y se deslizaba silenciosamente hacia las duchas. El agua helada era su mejor aliada y su peor enemiga. Aunque mitigaba el riesgo de ser descubierta por el vapor empañando los espejos o el sonido del agua caliente fluyendo, dejaba su cuerpo temblando. Sloan se lavaba a toda prisa, en no más de cinco minutos, siempre escuchando atentamente por si alguien entraba Los baños no eran mucho mejores. Sloan había aprendido a "planificar estratégicamente" cuándo y cómo ir, evitando las horas más concurridas. Ver a los demás cadetes meando sin reparos contra cualquier esquina la hacía sentir como un pez fuera del agua. Más de una vez se había visto en situaciones incómodas cuando alguien le preguntaba directamente — ¿Qué pasa, Grant? ¿Te gusta más el inodoro? — Ella solo podía sonreír nerviosamente y murmurar una excusa cualquiera antes de salir de ahí lo más rápido posible. Después de semanas de duchas rápidas y agua fría, el cuerpo de Sloan no podía más. Sus músculos estaban constantemente adoloridos por el entrenamiento, y el agua helada parecía empeorar todo. Una noche, mientras se masajeaba los hombros adoloridos, decidió que necesitaba un momento para Sora… no podía soportar mucho más y deseaba más que nada un baño de agua caliente, algo que fuera relajante Fue en busca de Xavier, a quien encontró en los gimnasios aún entrenando — Hola primo, ¿vienes por una ronda más de pesas? — pregunto sonriente — Claro que no, no podría levantar ni mi almohada ahora mismo — se quejó con un gesto de dolor girando los hombros Xavier soltó una risa ligera, sabia que ella lo estaba pasando mal, pero sería por poco tiempo, mientras su cuerpo se acostumbraba y aumentaba su fuerza Sloan miró a Xavier con una mezcla de desesperación y determinación — Xavier... necesito un favor — — ¿Otro? — respondió él, sentado despreocupadamente en el suelo, aunque sus ojos brillaban con interés — ¿Qué clase de favor? — Sloan respiró hondo y habló en un susurro asegurándose de que nadie los escuchara —Necesito un baño caliente. Mi cuerpo no soporta más — Xavier arqueó una ceja, una sonrisa divertida curvándose en sus labios — Bueno, eso será difícil. No puedes usar los baños de aquí sin que alguien lo note — — Lo sé, pero... ¿no hay algún lugar? — Xavier se quedó pensativo un momento. Su instinto protector hacia Sloan se activó de inmediato, pero sabía que cualquier plan tendría que ser discreto — Hay aguas termales en las montañas detrás de la academia. No están muy lejos, y nadie va allí por las noches — Los ojos de Sloan brillaron por la esperanza de poder relajarse unos momentos en las aguas termales — ¿Crees que podamos ir? — Xavier sonrió ampliamente, casi encantado con la idea — Supongo que algo puedo hacer — Él simplemente no podía evitar darle lo que sea que ella pidiera, “Por ti Sora, puedo hacer cualquier cosa” pensó para si mismo con una sonrisa al verla tan entusiasmada por algo tan simple Esa misma noche, Xavier guio a Sloan hacia las aguas termales. Se aseguraron de no ser vistos, moviéndose como sombras a través de los terrenos de la academia. Cuando llegaron, Sloan quedó maravillada. Las aguas termales estaban rodeadas de rocas altas, lo que ofrecía privacidad, y el vapor que subía del agua cálida prometía un alivio inmediato para su cuerpo — Voy a vigilar desde allá arriba — dijo Xavier, señalando una roca cercana — Tienes 30 minutos — Sloan lo miró con gratitud antes de acercarse al agua. Se aseguró de que Xavier estuviera de espaldas antes de desvestirse y sumergirse en la piscina natural El calor envolvió su cuerpo adolorido, relajando sus músculos tensos. Por primera vez en semanas, Sloan se sintió completamente cómoda. Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro de alivio. Desde su posición, Xavier miró de reojo solo para asegurarse de que todo estuviera bien. Aunque no podía ver nada comprometedor debido al vapor, no pudo evitar pensar en lo extraña y maravillosa que era Sora. Había pasado por los entrenamientos sin pedir ayuda ni una sola vez, él había previsto que ella podría llegar a su límite en cualquier momento, y buscó alternativas que pudieran sacarla de esa situación, pero hasta ahora no había necesitado ayuda ni una sola vez… "Quizás la estoy subestimando", pensó, sonriendo para sí mismo, su mente se distrajo con el dulce aroma que inundaba su entorno “Diosa… su aroma es delicioso, me alegra que use mi ropa en la academia o cualquiera quedaría encantado con ese aroma…” Habían pasado unos quince minutos en los que Sloan se había permitido ser Sora de nuevo. En ese breve tiempo, no había cadetes, hombres o exigencias, solo la calma del agua cálida y la noche tranquila. Su mente se despejó, y por primera vez en semanas, pudo relajarse Sin embargo, esa paz se quebró abruptamente cuando Xavier, desde su posición, captó el sonido de pasos acercándose. De inmediato se puso en alerta y extendió su percepción — Sloan, vístete rápido y aléjate de aquí — le susurró con firmeza mientras saltaba desde su puesto Sloan reaccionó al instante, aunque su corazón latía con fuerza. Xavier comenzó a quitarse la ropa, lanzándola lejos y asegurándose de cubrir cualquier rastro de Sora antes de que alguien más pudiera verla Cuando Erick apareció entre los árboles, su imponente figura se recortó contra la tenue luz de la luna. Lo primero que notó fue el aroma: ese aroma único y embriagador que lo había estado atormentando durante semanas, ese aroma a lirios. Se detuvo, sus ojos negros buscando con urgencia — ¿Con quién estabas? — preguntó, su voz profunda y demandante mientras sus ojos se fijaban en Xavier, que estaba sumergido en el agua como si nada — ¿Has visto a alguien más aquí? —
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