Estaba sumida en una oscuridad profunda, un lugar donde no podía identificar qué había sucedido para llevarme hasta allí. Todo lo que sabía era que no estaba sola. Podía sentir su calor, tan cercano a mí, pero mi cuerpo no reaccionaba. Intentaba moverme, intentaba reaccionar, pero nada ocurría. Sin embargo, la sensación de no estar sola me tranquilizaba. Sentía su presencia, y aunque no podía verlo, sabía que alguien estaba conmigo Escuchaba su voz, suave y cálida, como un refugio en medio de la oscuridad. Ese sonido me tranquilizaba, me hacía sentir en paz. La seguridad que me ofrecía era total, como un abrazo invisible que envolvía mi ser. Podía percibir su aroma, algo reconfortante, como a pino y especias, una mezcla única que me provocaba una sensación inexplicable. Era cálido, reconf

