Gran parte de mi vida creí que nuestro destino estaba escrito, pero a prueba y error, acabe descubriendo que nosotros mismos lo forjamos. Cada decisión que tomamos, nos lleva a una consecuencia; mis decisiones, me han llevado a tener hoy, por fin lo que siempre quise. Podía ver desde mi tumbona, como mis hijos corrían por la playa tratando de no ser atrapados por su padre, los gritos de Abi eran más desesperados a medida que Anton se acercaba más y más a ella. -¡Te tengo!- grito Anton al mismo tiempo que la cargaba sobre sus hombros y empezaba a huir de sus copias. -¡No!- gritaron los niños al unísono- Suéltala- exigieron. Anton no se inmuto, y siguió corriendo con Abi a cuestas; si había algo que lo llenaba de orgullo, era la forma en la que sus hijos protegían y cuidaban a su peq
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