Tres días sin podes dormir ni comer, ni siquiera podía despegarme de mis hijos por miedo de que pasara otra vez. -Debes comer algo- dijo Anton entrando a nuestra habitación. -¿Has sabido algo?- susurre para no despertar a mis hijos. Anton me miro con una expresión que no supe deducir, para luego indicarme que saliéramos de la habitación. -No los quiero dejar solos- dije con temor. -Le pediré a mamá que se quede con ellos. Necesitamos hablar. -No es que no confíe en Aurora, pero ¿Podrías también pedirle a tu padre? -No será niñero. -Entonces hablaremos aquí. -Fiorella- dijo entre dientes antes de suspirar resignado. El hecho de que cediera tan rápido ante mí, solo me indicaba que lo que me tenía que decir no sería nada bueno- Le pediré a Grigori que se quede con ellos y mi madre; é

