Capítulo 32

2207 Palabras

A las nueve en punto, Gabriel esperaba en el puente indicado, pero nada ocurría. De pronto, su móvil sonó, lo miró y vio que era su padre. ―Papá. ―Hijo, vuelve a casa. ―¿Qué? Aún no entregan a Ángela. ―Ella ya está aquí. ―¿Qué? ―Sí, hijo, la dejaron en la puerta, está sana y salva con nosotros. ―Mierda. ―¿No te alegra? ―Claro que sí, papá, pero ¿por qué me harían venir hasta aquí? ¿Y cómo es que pudieron entrar al castillo? ―Ya lo aclararemos, tú vuelve a casa. Gabriel caminó hasta su automóvil, pero antes de entrar, un sonido extraño le llamó la atención. Se giró y vio a un desconocido detrás de él. ―¿Quién eres? ―Vine a corroborar que decían la verdad. ―El hombre se cruzó de brazos. ―¿Qué verdad? ―Que vendrías solo. Si cumplían esto, cumplirían el resto de la

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