Dispuesta a todo.

1358 Palabras
Mery Bien, voy a empezar diciendo que me gusta mi jefe, me encanta, me fascina ese papasito divino, pero no lo sé, hay algo que no cuadra, es más como para Eric que para mí. Eric, es mi mejor amigo gay; El caso es que escucho en la oficina que irán a una discoteca hoy a celebrar el cumpleaños de una compañera y él irá. Salgo una hora temprano del trabajo y voy a donde mi amigo quien tiene una peluquería para que me arregle el cabello y me deje hermosa. Me ofrece hacerme un cambio de look y lo acepto, lo acepto por que necesito que ese hombre me vea diferente y no con el clásico vestido de oficina, soy su secretaria y quiero que me vea diferente, bonita, llamativa. Así que hago lo que me dice Eric y cambio el color de mi cabello, normalmente soy castaña pero creo que el color naranja me quedó brutal. Me encanta la combinación, me encanta cómo me veo y creo que hasta me da una personalidad diferente, soy una mujer dócil y hasta callada, bastante prudente, pero llegó la hora de convertirme en lo que soy, una leona; Después de todo es lo que este color de cabello expresa. Terminé en la peluquería, voy a mi departamento y me arreglo, saco un vestido del clóset que tenía guardado hace años y me lo coloco, creo que es demasiado, demasiado, demasiado, pero me encanta y sí quiero conquistar a un hombre esta noche y si quiero que mi personalidad diga Wow... Entonces el vestido es perfecto. Salgo del departamento decidida a todo, pido el uber y le doy la dirección de la discoteca. Al llegar voy al baño a colocar mis pupilentes, no se como pude olvidar ponérmelos en casa, termino con eso y me veo aún más linda, suspiro frente al espejo y pienso en que soy tan insegura. Esta noche no me permito ser el ratón de biblioteca que todos nombran en el bufete, soy una mujer hermosa, sexy, independiente, inteligente, empoderada y dispuesta a todo. Vuelvo a sacar el aire y salgo del baño, camino buscando a mi grupo de trabajo, me paso por la pista de baile, voy a la barra y nada, frustrada suspiro y me giro mirando hacia un pasillo que va al área VIP camino hacia allá pensando en que quizás reservaron uno y lo que veo a mitad de camino me traumatiza. Mi jefe en pleno beso con un ¿hombre? Debe ser una broma, quizás es la escasa luz, me acerco a ellos, lo llamo por su nombre y ambos se sorprenden, no me reconocen, lo sé por que no me llaman por mi nombre, más bien suspiran con alivio al notar que soy "Una desconocida para ellos" Mi corazón roto hace que vaya a la barra por un trago y que el sabor amargo me haga salir del Shock en el que me encuentro, no puedo creer que por años me haya gustado un marica. ¿Cómo no lo noté antes? Pido un trago, otro y varios, sonrió y me levanto para ir a la pista de baile cuando soy detenida por un hombre que me sujeta de la muñeca. Miro su mano tatuada y luego su rostro, me sorprendo por lo diferente y guapo que es. Osea, es diferente por la cantidad de tatuajes que tiene a la vista, su cuello, cabeza, manos y hasta su rostro. Tiene uno pequeño en el pómulo. Un pircing en la nariz y aretes pequeños. Me pide hablar e invitarme un trago y acepto, él no habla mucho realmente, más bien le doy un punto a favor por soportar que yo esta noche producto de los tragos este hablando hasta por los codos; Sin que lo vea venir me besa, un beso amargo con sabor a licor y tabaco, me dejo llevar por el beso y le sigo el ritmo. Su segunda petición me hace querer salir corriendo, pero me quedo y acepto, negarme y huir es lo que haria mi itra yo, no está; el tipo me dio ese beso que me dejo sin alma, besa muy bien y la verdad esta noche no creo que tenga otra oportunidad. Ya no ahi chance con mi jefesito, así que aprovecharé la noche con el espécimen frente a mí, después de todo, ¿Que sería lo peor que podría pasar? Lo peor pasaría sin que yo pudiera hacer nada, literalmente si devia convertirme en una leona para no dejar que esta bestía calmada ahora frente a mí me absorbiera. Sería una guerra entre cual de los dos domina a quien... una jodida mierda. Vamos en su auto lujoso con chófer dándonos besos mojaditos, me toca suave, sutil, cosa que no va con su personalidad, este hombre es enorme, fuerte, tan serio que da miedo y su mirada aterroriza. Es un dominante macho sexy, me excita imaginarme lo que ahí debajo de sus ropas. Al llegar a la habitación de hotel, uno que por cierto en mi vida pensé que llegaría a pisar, una noche aquí vale dos meses de mis sueldo o quizás más, un año. Reparo todo descaradamente, esto se lo contaré a los chicos, si muero hoy creo que lo haría feliz. Me volteo sintiendo la mirada del macho en mi espalda, nuestras miradas hacen contacto y... ohh por dios! Me deja sin ropa de un tirón, trago grueso, mi corazón se quiere salir de mi boca, me tapo mis pequeños limones y él aprovecha para una vez más besarme. A este punto no hay nada que pueda hacer, me dejó llevar y disfruto. Este hombre me hace desear más, desear todo, desear mucho... me lame la concha como si no hubiera un mañana, se desnuda frente a mí dejándome ver su marcado cuerpo, mi parte favorita es su pelvis, tiene solo un tatuaje en esa parte, sus venas sobresalen en la zona y su polla depilada es enooooorme. La toma entre sus manos y masajea arriba y abajo, no puedo dejar de ver sus movimientos. — ¿Quieres probar? — Pregunta, asiento mientras muerdo mi labio inferior y trago toda la salida que se había acumulado en mi boca. Me deja lamer su punta, su glande, sus testículos... Hace una coleta con mi cabello, masaje a mí cabeza mientras lo chupo y luego empieza a follar mi boca dando fuertes estocadas, lo saca y me besa. Me acomodo quedando de espaldas a la cama, se posiciona sobre mí y entra ocacionando un dolor agudo en la zona. Arrugo mi rostro y él se detiene. Vuelve a besarme, aprieta mis limones, sale un poco y se enfoca en ellos pegándose como un bebé, rico! No sabía que tenía un punto sensible en esa zona. — Muñeca, no aguanto más. — Me dice antes de volver a entrar por completo en mí de una sola estocada, siento morir, parece que esta fuera mi primera vez, en serio su tamaño hace que sienta que me rompe en dos. Sus caricias me hacen olvidar el dolor y mi cuerpo se adapta, lubrica más de lo normal, asiendo que el dolor empiece a ser placer, disfrute y mucho más. Nunca había follado tanto en mi vida, el tipo es insaciable y mi nueva yo también... ************ A la mañana siguiente... 10am. Me despierto como una estrella de mar, ocupando toda la cama, desnuda y con todo a mi alrededor hecho un mierdero. Recuerdo todo y suspiro, luego recuerdo el día que es, salgo de la cama despavorida, busco mi celular y en el intento encuentro una nota echa a mano del desconocido... Viktor. Que lindo detalle el que quiera que me quede, pero no creo que sea prudente. Aún así no me queda más remedio, no tengo ropa que usar, ya es tarde para ir al trabajo y como si fuera poco, tengo el cuerpo lleno de marcas. Marco el número del servicio al cuarto y me traen un gran banquete, lo disfruto, me baño y antes de que pueda poner una bata siento sus manos tocando mis caderas. — Volviste. — Sí, estaba extrañando follarte...
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