Capítulo 14— Poco elegante Narrador Un par de días pasaron, y con ellos la dichosa gala llegó. Por supuesto, con una Anya un poco ansiosa que no sabía cómo saldría todo esto de la farsa, además también por la llamada repentina de Norman, quien parecía haber sido tragado por la mismísima tierra. No volvió a llamarla, ni siquiera envió un mensaje, y era eso lo que la tenía más intranquila. Parecía como si fuera un león que acechaba a su víctima desde las sombras en completo silencio, pero ella lo conocía también como para saber que estaba allí, a la espera de un movimiento en falso para atacar. Observándose una última vez en el espejo de cuerpo entero de su pequeño departamento, Anya notó cómo a sus espaldas su madre se colocaba de pie para observarla, y sonriendo ampliamente la mujer, mu

