Capitulo 2— Reglas

1468 Palabras
Capitulo 2— Reglas Narrador Recordo ser rechazada en las últimas cuatro entrevistas de trabajo por decir que tenia un niño pequeño y ser madre soltera, ya que alegaban que esa clase de trabajo demandaba tiempo, y el tener un niño bajo su cuidado, no seria más que un obstáculos para tener un buen rendimiento Cassian, quien se encontraba centrado en el resumen curricular de la chica que recien le habia hecho llegar Corina, despego la vista de este solo por unos segundos para mirarla, le parecía una excusa algo absurda y tonta, aun así no dijo nada y se centro de nuevo en el documento —¿Tienes algo de experiencia?— Pregunto terminando de leer el resumen Anya en su lugar solo nego. No tenia sentido mentir, pues el dia anterior tras ser rechazada, le rogo a la otra mujer una oportunidad para demostrarle que podria lograrla sin tener la preparacion requerida, solo con las ganas de aprender las cuales tenia de sobra — No tengo... Pero estoy dispuesta a aprender— Esto lo respondio elevando su rostro, y enarcando una ceja, Cassian guardo silencio ¿Que podria perder? En las ultimas semanas había tenido tan mala experiencia con las postulantes a asistentes que con intentarlo no se le quitaria nada, en los últimos tres meses era ocho candidatas las que había renunciado, al quinto día de convivir con el solo se marchaban. Cassian Nox era un hombre perfeccionista, exigente y adicto al trabajo, que cualquier error en el ambito profesional era una falta imperdonable. Aunado a esto se encontraba pasando un momento un tanto complicado tras la finalizacion de su relacion con la mujer que hacia su vida establecida. Para algunas personas, un hombre excepcional para los que no lo conocian muy bien, una mierda de jefe —¿Dime por que crees que eres apta para este puesto?— Pregunto recargando su codo en el escritorio lo que hizo a Anya ansetir —Por que aprendo rápido, soy dedicada y además de eso...— Trago grueso antes de seguir sabiendo que esto para el hombre ante ella era irrelevante— Por que necesito el empleo... Tenga por seguro que haré hasta lo imposible para mantenerlo Una respuesta acertada para Cassian quien buscaba eso en una asistente, no es que le creyera con facilidad ya que las postulantes anteriores tambien dijeron lo mismo, pero habia algo en esta mujer que le decia que no vacilaba en sus palabras —Bien... No me gustan los retrasos, cuando te llamo debes responder sea la hora que sea, a mi llegada todo debe de estar ordenado— Empezo a explicar recargandose en su silla antes de seguir— Mi café y desayuno en mi oficina esperando por mi, me gusta el late ni muy caliente, ni muy frío, sin azúcar y mi desayuno, lo envían aquí todos los días Especifico Nox, y Anya solo asentía memorizando cada detalle dispuesta a hacer lo mejor que podia para no fallar y perder la oportunidad de un empleo estable para darle a su familia lo que necesitaba —Tu vestimenta, debe de estar impecable, es imprescindible el uso de falda y tu cabello siempre en una coleta alta— Explico señalando la pieza que ella cargaba, a lo que Anya trago grueso— No tienes días libre, ya que existen ocasiones en las que te necesitaré los fines de semana y horario, tan poco, así que seras mi sombra de ahora en adelante. Anya con eso último quedo en shock, Esto no era un trabajo, era mas bien una maldita esclavitud, y ella al tener un hijo pequeño, se le complicaba mucho cumplir con las exigencias de su nuevo jefe. —Este será tu pago— Explico Nox escribiendo la cifra en un papel que le extendio enseguida—Soy algo demandante, por ese motivo me gusta remunerar bien a mis trabajadores y ya que seras mi sombra, necesito que te sientas bien. Anya una vez se atrevio a bajar la mirada al papel que sostenia abrio sus ojos ligeramente, esa cantidad era más de lo que ella podría ganar en cinco meses en un trabajo normal, por lo que declinar al puesta era un lujo que no se daria. No solo tenia que costearle el tratamiento a su madre, comprarle a Sebastian lo que necesitaba, sino que tambien debia pagar el alquiler de su humilde vivienda, el cual tenia dos meses de atraso —Otra cosa, necesito que estés lista, ya que existen ocasiones en las que nos toca viajar y tu como mi asistente debes hacerlo conmigo Eso último hizo que se preocupara un poco, ella no tenía quien la ayudara con su pequeño ya que no conocia a nadie en esa ciudad, solo a su madre quien estaba enferma, y entregarle esa responsabilidad a ella, era algo que no queria hacer en su estado —En dando caso que no pudiese acompañarlo ¿Habria problemas por eso?— Pregunto temerosa por la respuesta —Quedarías despedida de inmediato— Respondio en seco lo que la llevo a tragar grueso Anya en ese instante se sintió atrapada entre la espada y la pared y allí fue en donde se reprendio asi misma por sentirse un poco intimidada por Cassian. El caballero era verdad era apuesto, pero la severidad con la que abordaba estos temas le quitaba el encanto en cuestion de segundos. La oficina por un instante quedo sumergida en u pequeño silencio en el que Anya penso en que decir, y elevando una ceja de nuevo fue el quien pronuncio palabra — ¿Entonces señorita...Torner?— Eso ultimo lo dijo verificando su apellido en el papel a su lado— ¿Se queda? ¿O escapará tambien? Esa ultima pregunta salio con una ligera sonrisa que Anya no supo como explicar, y desvíando su vista al cuerpo de su nuevo asistente espero su respuesta. —Por supuesto que si señor Nox ¿Digame por donde empiezo?— Elevando su rostro Anya respondio —Por traer mi desayuno ¡Ahora!— Ordeno Nox, y girandose sobre sus pies tras agradecer, Torner salio El cuerpo de la chica era bien proporcionado, glúteos grandes, pecho de un tamaño considerable y una cintura diminuta a pesar de tener un hijo, y eso no pasó desapercibido por su jefe, el cual la estudió a detalle mientras caminaba hacia la puerta. —Nada mal —se dijo así mismo. Anya salió del despacho con una carpeta en brazos y el rostro sereno, aunque por dentro todavía le latía el corazón. Al abrir la puerta, se topó de frente con un ejecutivo que justo venía entrando. —Buenos días —saludó ella con cortesía, dedicándole una sonrisa amable. —Muy buenos días —respondió él, con una sonrisa que no le llegó a los ojos. Ella continuó su camino por el pasillo, ajena a la mirada que él le clavó en el trasero en cuanto le dio la espalda. La siguió con los ojos descaradamente, como si evaluara cada paso, cada curva, hasta que desapareció al doblar la esquina. Entonces, soltó un silbido bajo y giró hacia Cassian. —¿Es la nueva? —Sí —respondió Cassian, sin levantar la vista de su escritorio. —Tiene un trasero de otro mundo —soltó con total descaro —Y esa boca… ya me la imaginé desnuda, con las piernas alrededor de mi cintura, gimiendo mientras me la follo contra la pared. Cassian esbozó una sonrisa seca. —Te recuerdo que en esta empresa está prohibido tener cualquier tipo de relación personal con los empleados. Política interna. Y tu no eres precisamente el más discreto. —Sí, sí… las malditas políticas de mierda de NoxCorp —refunfuñó, sacudiendo la cabeza con sarcasmo —Pero a mí no me engañas, Nox. Seguro también ya te la imaginaste… y no solo contra la pared, sino aquí mismo —y palmeó el escritorio —frotándole ese hermoso trasero sobre los papeles mientras te grita, “si, señor Nox, así deme más duro” —y soltó la carcajada Cassian se recostó en la silla, cruzando los brazos, con una expresión que no desmentía nada. —Eres un imbecil, pero llevas la razón, es imposible no hacerlo. Es una criatura preciosa y debe ser un deletite verle los ojos llorosos y los labios húmedos mientras... —retomó la compostura —Bueno, pero eso no importa... —Eso pensé —dijo el otro, riendo entre dientes mientras se dejaba caer en el sillón —Puedes recitar las normas como si las hubieras escrito, pero con esa mujer… ni tu vas a aguantar mucho. Cassian no respondió. Solo se quedó mirando hacia la puerta por la que Anya había salido. En su mundo todo tenía reglas. Pero algunas tentaciones nacían para romperlas.
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