Renata Abro mucho los ojos sintiendo rápidamente como el latido de mi corazón se dispara sin control, se me hiela la sangre y me cuesta creer lo que acabo de escuchar. — ¿¡Qué?!.– le pregunto estupefacta, ella me mira extraño solamente. — ¿No lo sabías de verdad? O solo finges ser idiota, lo siento, pero me cuesta creer que incluso una esposa trofeo como tú no se enterara de eso. — Yo nunca me involucre en nada de los negocios o cosas que Armando hacía, de hecho yo siempre me la pasaba en casa y él a lo mucho pasaba dos semanas conmigo y después se iba durante meses a otras ciudades por negocios. – Ella levanta una ceja, no me cree del todo. — Pues bueno, como lo escuchas cuando el señor Bardi llegó hace 2 años a la ciudad y empezó a tomar fuerza territorio y autoridad, tu esposo s

