ADDYSON Mi mitad inferior se sentía pesada, empapada de líquido. Mis párpados cerrados se abrieron lentamente, pesados por el sueño. Unos labios colgantes blancos y brillantes cegaron mis sensibles ojos, haciéndome parpadear varias veces. Intenté levantarme, pero no podía moverme. Mirando a mi alrededor, me di cuenta de que estaba en una tienda de comestibles, en el pasillo de los medicamentos. Miré hacia abajo para ver que la pesadez de mis piernas era un líquido oscuro que empapaba mis pantalones de chándal. Entonces sentí el dolor, un dolor insoportable que provenía de mi estómago, como si me estuvieran desgarrando el vientre. Grité, viendo cómo mi peor pesadilla se hacía realidad. Me habían abierto el vientre -con sangre por todas partes- dejando ver a dos bebés en su interior. Gemí

