ADDYSON Aplaudí alegremente a mi hijo mientras me miraba de reojo con su anillo de gominola en la boca. El pequeño imitó mis acciones con extrema alegría e hizo su habitual baile feliz antes de correr hacia mí. Cazmir corrió hacia mi figura y soltó una risita juguetona que desató mi propia carcajada. —¿Un beso?— chilló alegremente señalándose los labios. Sonreí y asentí con la cabeza, picoteando sus pequeños labios. Parecía ser algo que se le pegaba a Cazmir desde que era un bebé. Era muy risueño y súper enérgico, igual que su hermano gemelo: Sawyer. —Gracias, —, besé su carita por todas partes haciendo que soltara una risita y perdiera el equilibrio, cayendo sobre mí. —Cuidado, no queremos hacernos daño. —¿Hacernos daño?— Repitió señalándose con el dedo. Asentí, tomando su pequeña y s

