LUCAS Le froté la espalda tranquilizadoramente mientras vomitaba en el retrete de porcelana, con el pelo recogido en un moño desordenado para que no se le viera la cara, cosa que hice por ella. Tenía el brazo enrollado alrededor de su diminuta cintura, apretándoselo mientras más bilis le subía por la garganta. Mi ceño se frunció cuando terminó de derramar y escupir los restos del vómito. Dejó escapar un pequeño sollozo, tapándose el tembloroso labio roto. La atraje apresuradamente entre mis brazos, besándola y acariciándola con fuerza. Temblaba en mi abrazo mientras soltaba gritos de gatita que se derramaban sobre mi pecho desnudo. —No puedo seguir viéndote hacer esto, Addyson...— murmuré. —Te voy a llevar al médico. Una burla sonó por todo el cuarto de baño, giré ligeramente el cuerpo

