LUCAS Su nariz goteaba sangre y tenía unos cuantos moretones oscuros formándose en la mejilla y algunos en el cuello. Su labio estaba roto, la carne rosada ahora cubierta de sangre seca. Su rostro estaba plagado de lágrimas embadurnadas y sangre fresca o seca. Sus ojos parecían agotados, el izquierdo estaba ennegrecido, y parecía completamente agotada de pie en nuestra puerta. La camiseta gris que llevaba estaba desgarrada mostrando los chupetones que ensuciaban su pecho. Mi camiseta gris. —Cariño, ¿qué ha pasado? ¿Q-Quién te ha hecho esto?— Rápida, pero suavemente, agarro su cuerpo frágil y tembloroso, tirando de ella hacia el interior de la cálida casa y fuera del frío. —Yo... —Se atraganta. La recojo entre mis brazos estrechando su cuerpo tembloroso en un fuerte abrazo. Temblaba vio

