XIV - El recuerdo de tu boca

1028 Palabras
Dani y Samuel no volvieron a hablarse después del incidente al que ella nombró: "El día de la borrachera" o "Tequila's Saturday". No hubo un solo mensaje y menos una llamada así que ambos asumieron a dejar aquella ocasión como que nada había pasado. Y en efecto, así era. No había tenido ni un solo roce indebido, solo dos amigos que hablaron. Solo un amigo que protegió a su amiga que le sucediera algo malo. Por otro lado, ninguno de los dos era capaz de olvidar el beso que habían compartido en el centro comercial, y ambos estaban con ganas de repetirlo, ya no como un arrebato sino como producto del deseo que se había posado entre los dos. Dani sabía que aún existía Mily y que no podía simplemente ignorar el hecho de que ella todavía era la pareja oficial de Samuel. -¿Qué tienes mi Danibuuu? -María la abrazó por la espalda al verla sentada sola en una plaza de la universidad y luego se sentó a su lado lanzando su bolso al piso. -Desapareciste el sábado. Un muchacho todo fortachón fue a sacarte de ahí. Dijo que era tu amigo, le estuve discutiendo para que no te llevara, pero resultó imposible. -Era Samuel. Ya sabes, de quién te hablé. Contador, mi crush... Ese Samuel al cuál le destruí la vida diciendo que estaba con una mujer casada. No me siento bien ahora, él fue a sacarme de la discoteca y me cuidó toda la noche en su casa. ¿Acaso quiere volverme loca? -Dani se cubrió la cara con las manos y se frotó las mejillas. -Es que no lo entiendo. -A mi experiencia, a los hombres jamás se les entiende nada. ¿Qué tiene que estar buscando él contigo si ustedes solo son amigos? Él tiene una novia y ya es todo, ponlo en su lugar, ese es mi consejo. -Dani sabía que María tenía razón. Hacerle caso ya era otra cuestión, aunque por principios mínimo debería hacerle caso. -No puedo creer que te lo estés planteando. -¿El qué? No dije nada. -Lo vi en tus ojos, te estás planteando ser su segunda opción ¡Dani! No es justo, tú le abriste tu corazón y él te rechazó, ahora que se quede fuera. Tú no eres el "Arca de Noé" para estar recibiendo a tanto animal en tu vida. ¿Lo entiendes? No vayas a buscarlo. Pero todo lo que dijo María se lo llevó el viento, pues cuando volvió esa tarde a casa lo primero que hizo fue buscar el contacto de Samuel y escribirle un: "Hola ¿Cómo estás?" *** Al diablo con todo lo que sabía del amor. No era nada en comparación con lo que sentía con Dani cada vez que la tenía cerca o pensaba en ella. Era pura dulzura, lujuria y exceso lo que aparecía en su mente y cuerpo. Y era totalmente prohibido. A pesar de su último desliz, Dani aún pertenecía a esa religión que lo había tachado de adúltero, y tenerla a ella como mujer sería reafirmar esa declaración, además de arrastrarla a ella a lo mismo. Y la quería lo suficiente como para no hacerle daño. Sabía que todos hablaban de Dani, escuchaba en los pasillos del templo y de los lugares donde los conocían a ambos como se referían a ella como una niña boba e indecida, una inmadura que solo se estaba fijando en él porque era todo lo que ella no tenía y quería aspirar a ser. En tal caso, analizando su vida, era él quien era un indeciso e inmaduro, pues cuando pudo tener en sus manos el corazón de Dani lo rechazó por no tomar responsabilidades grande o escuchar ideas absurdas y preguntas ridículas sobre el futuro de ambos. Aunque él ya se había imaginado muchas cosas que incluían "futuro" con Dani. Acostado en su cama mirando el techo estaba pensando en todo lo que llegaron a hablar. Los momentos compartidos en dónde llegaron a salir ideas para viajar, proyectos e incluso un hijo. "Si llegas a los veintiocho y no has encontrado a nadie y yo tampoco ¿Tenemos un bebé?" Esa fue su propuesta loca y ella solo respondió riendo. Nada más. Okay, pensándolo bien si fue su culpa que Dani se enamorase de él ¿Quién le hacía semejante propuesta a una chica sin esperar que cayera rendida? Obviamente si analizaba la pregunta eso incluía más. Dejaba ver sus propios deseos oscuros delante de ella. Sus ganas de besarla, de tenerla y poseerla. Tal vez solo fuera sexo, pero significaba algo. Sería la primera vez para Dani, ya que ella, en una idea loca, estaba guardándose para el matrimonio. VIRGEN. Aunque no inexperta pues sabía que había tenido un novio que la había engañado y le rompió el corazón. ¿Ella realmente esperaba casarse con ese imbecil? -Idiota. -Pero se le removió la imaginación. Haber dormido con ella cuando se embriagó fue una tortura deliciosa. La desnudó porque su ropa ajustada le dificultaba respirar y ver su cuerpo lo dejó en éxtasis. Curvilínea y preciosa, con un lunar a la altura de su cadera y una piel suave. Sus pechos, redondos, cubiertos por aquel brasier de encaje rojo que lo estaba provocando como hombre. Se golpeó mentalmente por haber sido tan idiota como para rechazarla. -Sí me gustas, Dani. -Y como si la hubiera invocado, su celular se encendió y vio que le había llegado un mensaje. Justo ella. No era el mejor momento para hablarle, pues el recuerdo de su boda lo estaba atormentando y le estaba pidiendo que volviera a besarla, y que en esta ocasión llegara al final, tan lejos como ella se lo permitiera. Si es que se lo permitía alguna vez. -No esta noche, lo siento Dani. ¿Y qué diablos iba a hacer con Mily? Ella seguía siendo su novia, aunque los problemas se movían a su alrededor y dentro de sí mismo. Ella seguía casada pues ningún divorcio oficial había sido firmado aún. Eso le pasaba por complicarse la vida cuando era mejor ser soltero. Pero a fin de cuentas, un hombre siempre necesita una compañera.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR