La noción del tiempo había sido arrojada lejos de Cassie inmediatamente había puesto un pie en Canadá, en aquel nuevo país del cual desconocía todo. La casa en la que habían estado viviendo, la cual le pertenecía a un familiar de su padre, constaba de tres habitaciones no demasiado grandes, y lo suficientemente incómodas como para que Cassie quisiera huir a su país natal de regreso. Escuchando una conversación que sus padres habían tenido, Cassie había descubierto que vivir en aquella casa, no había sido un simple gesto de caridad, que tanto la estadía en aquel sitio, como el carro que su padre había conducido, tenían que írselo pagando al familiar de Jaime, lo cual había llevado a Cassie a simplemente preguntarse, ¿por qué su padre no había simplemente esperado a ahorrar un poco más de di

