Capítulo 3

1111 Palabras
Como todos los días, salimos al jardín bien a dar un paseo o a tomar el té. Luego del incidente con el faraón, no lo volví a ver y eso para mí era un alivio. Pero estando en el jardín lo encontramos y yo, manteniendo las distancias más bien para que el faraón no note mi presencia, pero no se demoró mucho en hacerlo. Así que la princesa, me hizo una seña para que me acercará, yo no quería pero no tuve más opción. La princesa con una sonrisa me presentó, ante su hermano. Alia: Hatem, ella es Dalila, mi doncella. Es la hija mayor de Míriam. El faraón me observó detenidamente, como tratando de encontrar algo en mí, que no encontraba. Hatem: Así que la hija de Míriam. – me quedó mirando detenidamente – . Has dicho que es tu doncella. Alia: Así es. Hatem: ¿Por qué lo hiciste? ¿No crees que es mejor nombrar doncella a una persona que tiene mucho más tiempo en el palacio? Alia: No me parece, hermano. No es necesario nombrar a un persona que tiene mucho más tiempo aquí como doncella, basta con alguien que realmente tiene ganas de trabajar y Dalila es una de ellas. Hatem: Hmmm, entiendo. De todas formas creo que a tu doncella le falta mucha experiencia y al no tener suficiente, puede cometer grandes errores. Hatem, habló como si yo no tuviera presente, como si no existiera. Además, su comentario me cayó horrible, ¿cree que soy una inepta por solo cometer ese pequeño incidente en el pasillo? Realmente me dan ganas de decirle sus verdades, pero obviamente no podía porque era el faraón. El rostro de Alia se volvió serio, jamás había visto a la princesa tomar esa postura. Alia: Todos cometemos errores hermano, pero eso no significa que no sean corregibles. Tú por ejemplo estas por tomar el peor error de tu vida, solo que no te das cuenta. La mirada del faraón me liberó y de inmediato se posó en su hermana. Hatem: ¿Por qué dices eso, Alia? Alia: Tú sabes muy bien porque lo digo, no necesitas que te lo explique. El faraón hizo un gesto como interpretando que sabía a lo que se refería. Hatem: Por favor, hermana… Alia: Ya no digo más. – dijo interrumpiendo a su hermano – . No es necesario. Dalila, vayámonos. Dalila: Si, princesa. Yo la seguí y el faraón se quedó observando como su hermana se alejaba de él. *** Llegamos a su habitación, en el camino hacia ella, pensaba a que se había referido la princesa, cuando le dijo al faraón, que “estaba por cometer, el peor error de su vida”. No comprendía a que se refería, hasta que me lo dijo. Alia: Mi hermano se está a punto de casar, con una mujer que no tiene buena fama y es una interesada. Cuando me dijo eso, pensé que era una mujer de la calle (por no decir otra palabra), pero estaba equivocada, la princesa me siguió contando. Alia: Es hija de un noble, pero los rumores que la rodean, hacen que su dignidad quede por el suelo. Dalila: Desconozco cuales son. Alia: Tiene fama de tener muchos amantes. Mis ojos se agrandaron como platos, sin poder creer lo que escuchaba. Se suponía que siendo la hija de un noble, debía mantener las apariencias, pero esto la dejaba por el suelo. *** Por la noche, la princesa Alia se reunió con su hermano a cenar. Probablemente para hablar sobre su comprometida. Alia: Buenas noches, hermano. Hatem: Buenas noches, hermana. Me alegro que hayas venido a cenar conmigo. Alia: A pesar de que tenemos nuestras diferencias, no por ello te dejaré de lado. ¿Cómo estuvo tu día al final? Hatem: Un poco agitado, ¿el tuyo? Alia: Tranquilo… Un breve silencio invadió el lugar y nuevamente el faraón retomó la conversación. Hatem: Está demás decir de que hablaremos en esta instancia. Alia: También está demás hablar de eso, si al final ya sabemos en que va a terminar. Hatem: Hermana, yo se que no te agrada Yashira por los rumores que hay de ella. Alia: ¿Y te parece que solo son rumores? ¿O tienen un pizca de verdad? Hatem: No lo sé, solo sé que me casaré con ella por contrato. Alia: No resultaría mejor que te casaras con alguien a quien quisieras de verdad. Hatem: Sabe muy bien que opino del amor, para mí es todo una farsa. Alia: Entonces por tu egocentrismo, te castigas ser infeliz de por vida. Hatem: Hermana ya basta, ya ves el resultado. Todas las mujeres que se me acercan son por un interés. Alia: Entonces piensas que Yashira te quiere verdad. Pts, por favor hermano, obviamente ella es peor que todas las demás y luego eres tú quien dice que no te quieres dejar engañar por ninguna mujer y estás cayendo redondo a su trampa. Hatem: ¡Hermana ya basta! ¡Sabes que no es así! Alia se paró bruscamente de su asiento y sin decir palabra alguna se retiró. *** Como todos los días, me dirigía la palacio junto con mi madre. Madre todavía seguía trabajando en el palacio, pero su trabajo ahora era diferente y muchas veces volvía a casa más temprano que yo. Míriam: ¿Cómo te está yendo con la princesa? Dalila: La verdad que muy bien, ella es muy amable conmigo. Míriam: Así es nuestra princesa, siempre ha sido muy amable con todos sus sirvientes. Dalila: Creo que eso la hace ser diferente al faraón, el me parece una persona muy hosca y arrogante. Míriam: Cómo puedes decir eso, si ni quiera lo conoces. Dalila: El otro día tuve la oportunidad de conocerlo y su forma de ser no me gustó para nada, es demasiado soberbio. Madre suspiro y dijo: Míriam: Puede tener muchos defectos, pero a pesar de eso el sigue siendo el rey y debemos guardarle respeto. Dalila: No entiendo porque debemos respetar una persona tan mala sangre. – dije molesta – . Mamá me sonrió y realmente no entendí esa expresión. Míriam: Tal vez tengas razón, pero antes de sacar conclusiones apresuradas, debemos conocer primero a la persona… ¿y sabes una cosa hija? A veces el ogro no es tan malo como lo pintan… Dalila (confundida): ¿Qué significa eso? Míriam: Tal vez algún día lo entiendas.
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