AMARIS
Al entrar veo al señor y una persona más, el señor al darce cuanta que estoy ahí alza la cabeza conectando sus ojos con los mios, pero tanto es mi miedo que enceguida aparto la mirada, para posarla en el suelo, solo escucho pasos, para despues unas grandes manos posarce a cada lado de mi cadera, alzo la mirada con un ligero miedo en ello, vamos a quien miento, alzo la mirada con un miedo que literal alcansa para una ciudad y todavia sobra, al verlo, el lo unico que hace es cargarme en brazos, como si no pesara absolutamente nada, el se dirije a su asiento que claramente es de cuero, al sentarse se sienta con migo en su regazo, yo por mi parte solo me dedico a tratar de separarme de el y digo tratar por que no me muevo ni un milimetro, el solo sujeta mas fuerte mi cadera que estoy segura dejaran unas marcas mañana.
Cuando veo que pierde la paciencia hace un jesto con la cabeza y el otro chico que estaba ahí se para para despues salir del despacho, ahí es cuando el verdadero panico me invade y trato con todas mis fuerzas sepàrarme de el, pero como ya dije no me separo de el ni un milimetro.
Señor: Que crees que haces.
Amaris: Estoy tratando de separarme de usted.
Señor: Pues deja de hacerlo si no quieres recibir un castigo, que estoy seguro que no te gustara nada.
Amaris: Suelteme ya!...Solo djeme ir a mi casa de una vez por todas y le juro que no sabra nada más de mi.
Creo que eso lo enfurece más por que si antes no me soltaba, ahora peor sin contar la fuerza brutal que ejerce en sus manos que estan en mi cadera, solo me dedico a reprimir las lagrimas que amenazan en salir por el dolor, una vez calmado, dice las palabras que hacen que me quede petrificada.
Señor: Escuchame muy bien por que no lo pienso repetir, tu no te iras de mi lado, de ahora en adelante me perteneses, como yo te pertenesco a ti y espero que te quede claro que si intentas uhir te encontrare, para despues castigarte y tu te maldeciras por haber escapado, así que quedate quieta!.