Llegue corriendo a la oficina esa mañana, sabía que no podía huir todo el tiempo de pedirle personalmente disculpa al director por el mensaje que le había enviado que no era para él, pero hablaba de él. Venia corriendo, como si mi vida dependiera de ello, bueno dependía mi trabajo de lo que pudiera decir en frete del director… -¿Qué pasa? – En ese momento cuando ya estaba en la puerta de la oficina de repente salió el secretario deteniéndome. -¡Debo rogar al director que me perdone¡ ¡Lo siento! Lo que quiero decir es que debo hablar con él ¡Por favor solo será unos minutos! -No- ¿Por qué mi mala suerte me perseguía? Y además ¿De dónde salió el secretario si no había nadie cuando me acercaba a la puerta? -Deja que pase- ¡Estoy muerta! Fue lo que pensé cuando el director hablo del o

