En la cama se encontraba Megan, estaba totalmente inerte, con su mirada fija en una sola dirección, mientras su padre se vestía con calma... ¿Qué había pasado? Unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, se sentía de una forma diferente, su papá la había lastimado de una forma cruel y despiadada, no quería verlo, ni mucho menos que la volviera a tocar, se sentía adolorida... se hizo un novillo tapando su cuerpo desnudo con las sábanas que ahora tenían su sangre impregnada de ella. —Pequeña. —Megan se asustó cuando su padre trató de tocarla de nuevo, su cuerpo tembló—. Sé que esto es nuevo para ti, pero ten presente que te quiero como a nadie, eres mi princesa. —Sonrió acariciando su rostro. Siempre vas a estar conmigo y yo voy a estar contigo. —Besó su frente sin dejar de sonreír hasta

