Al sentir la primera bofetada, Amber supo que no habría marcha atrás, trató de huir para que no le hiciera daño, ahora no solo temía por su vida, sino por la de su bebé también. Quería decirle, quería gritarle en ese momento que no la golpeara porque estaba esperando un bebé suyo, pero no le dio oportunidad, en un segundo ya estaba en el suelo tapado su estómago de los golpes y patadas que le estaba dando Nick, eran tan intensas que no tuvo oportunidad de defenderse y de pronto un golpe en la cabeza hizo que perdiera el conocimiento por completo. Amber despertó al otro día, sus ojos cansados se abrieron adoloridos, estaba en una habitación blanca, con una intravenosa en su brazo y le dolía todo el cuerpo. Miró, a su alrededor, se encontraba sola. Hasta que escuchó cuando abrieron la puer

