Dimitri siente que los brazos de Jimena son un refugio seguro, con ellos se olvida de todo, el ambiente que se crea cuando están juntos, entregados completamente a la pasión que los envuelve. Jimena está muy satisfecha con la vida que tiene en este momento, algo que no cambia por nada, el hombre que posee por completo su cuerpo y sus emociones es perfecto. —No quiero que te alejes de mí, tengo miedo que algo te pase en mi ausencia… —Será por poco tiempo, convenceré a mi padre que la boda sea pronto. —Me siento mal porque… —ella le besa para luego dejarlo hablar— No te di la boda que te merecías. —En ese entonces lo que hiciste fue para salvarme, con tenerte a mi lado es suficiente. —acaricia su rostro, verle de cerca es un hombre muy atractivo, tan atractivo que ella no era apta para e

