Capítulo 4. Entre dos aguas…

4999 Palabras
Mariangel, una vez hecha la promesa, camina hacia su oficina, ya su personal se había retirado, así que entra seguida por él, le invita a sentarse mientras ella hace la llamada, pide hablar con el mecánico, esta le explica lo que necesita y él se compromete estar ahí a primera hora. -      Al colgar le dice a su jefe… listo. Ahora vámonos, pero antes déjame buscar mi bolsa. -      En eso él recuerda los envase que tiene de ella y le pide, por favor, espérame aquí que tengo algo que no es mío. -      Ella… te espero en la camioneta… -      El… pero manejo yo. -      Ella… como quieras. Así que salió antes que él, hacia el estacionamiento y ahí lo espero; mientras hizo una llamada a su asistente, para saber cómo les había ido hoy. Esta, le respondió que muy bien, le comento muy puntual los casos y cómo resolvieron, ella la felicito y le dijo que estaba perfecto. Luego se despidió hasta el día siguiente, en eso, su jefe que llega… -      El pregunta ¿marcando tarjeta con algún enamorado? -      Ella… ya desearían muchos, pero no, hablaba con mi asistente. -      Y así bromeando, salieron de la empresa, recordando el castigo que le impuso, así que irían a comprar su comida. Asegurando que no se tardarían mucho. -      Ella, solo comento… como quieras. -      De repente el voltea, y le pregunta… ¿es costumbre o siempre dejas que los demás hagan lo que quieran? -      Ella… solo contigo porque eres mi jefe. Además, que estos dos días, me has agarrado totalmente cansada. -      El… entonces, no voy a comprar comida, para que puedas ir a descansar, discúlpame por favor… -      Ella… tranquilo que tampoco es para tanto, te acompaño, lo que prometo lo cumplo. Y además, mañana paso por ti, así te vuelvo a preparar tu desayuno… -      El… ahhh, o sea que fuiste tú, quien me preparó tan delicioso sándwich y jugo… -      Ella… si. -      Al acercarse a un supermercado, ella le avisa dobla a la derecha. -      El siguiendo las instrucciones que ella le da, cruza a la derecha, y le dice… por favor quédate en la camioneta, para que descanses un rato, dame máximo 5 minutos… -      Ella, como se sentía tan cansada… si, acepto. Se quedó en la camioneta. Al regresar la encuentra dormida y aprovecho para guardar una porción de torta y un jugo que le compró, en una bolsa. -      El condujo hasta el apartamento donde ella vive, al llegar la observó con dulzura, sentía fuertes deseos de besarla, pero sabía que eso jamás lo debería hacer con ella. Así que se bajó de la camioneta, abrió la puerta del lado donde ella venia y la dijo a llamar suavemente sin tocarla… ella fue reaccionando y despertándose. Al darse cuenta de la situación, apenada le pedía disculpas, además le comento, esto nunca me ha pasado. -      El… tranquila, llevamos dos días de trabajos muy fuertes, aparte, que me tarde en el súper. Además agrego, me voy a llevar tu camioneta y mañana tempranito paso por ti, dime ¿a qué hora vengo por ti? -      Ella… le prometí al mecánico que estaría ahí a las siete, así que trata de estar aquí a más tardar a las seis y treinta ¿te parece? -      El… a esa hora estaré aquí. Pero ahora déjame acompañarte, no te voy a dejar subir sola. -      Ella, pero, ¿qué me puede pasar? estoy en mi edificio… -      El… por favor déjame acompañarte o no me iré tranquilo… -      Ella bajándose de la camioneta… como quieras… -      El… ya me está gustando ese “como quieras”… Ella sonrió. Caminaron a la puerta del edificio, luego al ascensor. Ella aún no se había dado cuenta, que quien traía su bolso, el contigo y una bolsa donde el metió el envase con la torta y el jugo, era él. Al llegar al piso, salen del ascensor y cuando ya está a punto de abrir la puerta, su mama que abre, traía una bolsa negra con basura que iba a arrojar al conteiner. -      Euro, saluda, la detiene y le dice… usted agarre esto por favor y yo me llevo la basura, porque solo iba a acompañar a Mariangel hasta aquí, para que ella pueda descansar. Solo en ese momento, es que ella se da cuenta que todo lo traía él. Y lo mira muy apenada, el sonriendo, le aclara tu tranquila descansa, recuerda que ya a las seis y treinta estoy ahí abajo esperándote. -      Ella, nuevamente muy agradecida, le dice… infinita gracias y hasta mañana. Él se despidió de las dos y bajo por el ascensor… Al montarse en la camioneta, reflexiono sobre las actividades de ese día y considera que es mucha responsabilidad para ella. Así que mañana ella no los acompañaría. El salió del Conjunto Residencial camino a donde él vivía, que no era tan distante unos quince minutos, que pensado bien, debería considerar para salir a buscarla mañana. Al llegar al apartamento donde esta arrendado, se metió directo al baño, salió de ahí, acomodo lo poco que había comprado y se acostó a dormir. Al día siguiente, siendo las cinco de la mañana suena la alarma de su celular y se levanta presuroso directo al baño. Se viste y luego sale a la cocina, abre la nevera y se sirve dos vasos de yogur, se come una fruta y una rodaja de pan con jamón y queso, mirándolo, se dijo… nada que ver con el que ella me preparo ayer, pero es lo que me toca… Sonriendo por el recuerdo, baja y enciende la camioneta, revisa la luz del aceite, gasolina, al parecer todo esta perfecto. Da los buenos días al vigilante y este abre el portón. Enciende el radio de la camioneta para escuchar algo y de repente escucha una de las canciones que bailo con Mariangel el día de su cumpleaños: esta noche te voy a estrenar, y comienza a cantarla, es una de sus canciones favoritas. Al llegar al conjunto residencial donde ella vive, la llama al celular, para avisarle que ya estaba ahí. Ella ya lista, termino de prepararle un par de morochos, muy propios de la región con bastante salsa y nuevamente un jugo. Los envuelve en servilletas y los acomoda bien en una bandeja más grande a la utilizada el día anterior. Busca su bolso y baja, el vigilante, como ya lo ha visto llegar varias veces, lo había dejado entrar para que esperara ahí. Ella sale, se veía preciosa y camina hasta la camioneta, el abre la puerta por dentro, pero Mariangel le dice… -      No, por favor déjame manejar, mientras tú comes. -      El mirándola sonreído, se rueda a un lado, para que ella se sienta en el puesto del conductor, pero sin alejarse mucho de ella, recibe el envase y el jugo. Entonces, empieza a comer, saboreando los ricos panes. Él le pregunta… ¿este sabroso pan de hoy, como lo llaman? -      Ella sonriendo, responde… son morochos, traen jamón, queso, pollo y salsa. -      El… están demasiado buenos. Me sigues trayendo comida así y no me voy del Zulia… Los dos rieron. Luego agrega, el jugo también esta rico. -      Ella… me alegro te guste todo, porque la cocina no es mi especialidad. -      El… podemos montar juntos un negocio y estoy seguro nos volvemos millonarios con tu excelente sazón. -      Ella… gracias. Y así siguen hasta la empresa. -      No obstante, el volvió a colocar la emisora de radio que estaba escuchando cuando ella llego y aún estaban poniendo las canciones que a él le gusta… así que comenzó a cantar la canción pero sin mirarla. Al llegar a la empresa, el vigilante sonreído les dio la bienvenida. -      Ella se estaciono en su puesto y observa que el mecánico ya la estaba esperando, por lo que le comenta a Euro, ahí tienes al mecánico, por favor, puedes hablar con él y explicarle la falla o el desperfecto del vehículo. El asintiendo con la cabeza, se baja y camina hacia donde está el mecánico. Ella, mientras tanto, recoge todo lo que estaba en la camioneta y lo baja a su oficina. Al dejar todo en esta, sale para hablar con el mecánico, quien ya había logrado prender la camioneta, Mariangel riéndose le dice a Euro, no me digas, que estabas metiendo la llave al revés y por eso no prendía y se sonríe. El disfrutando la bella sonrisa que tenía, le pide al mecánico que le explique lo que había pasado con la camioneta. El señor viendo que era una broma  entre ellos, le explica lo que había sucedido y por qué no había prendido. -      El, riéndose con ella, le dice… ahora te castigare por querer humillarme delante del señor… Hoy no vas conmigo al recorrido, como castigo te quedaras aquí… -      Ella, toda emocionada, le pregunta ¿es cierto? Mira que tengo todo el trabajo sobre el escritorio y te juro que nunca te agradecería tanto como hoy, me dejes avanzar en algo y te prometo mañana acompañarte. -      El, la mira y le comenta… o sea que no es un castigo, es una bendición para ti no estar conmigo todo el día y yo emocionado porque pensé sufrirías por no verme y se ríe abiertamente, como hasta ahora ella no lo había visto. -      Ella… te fijas, eres un mal intencionado, te estoy dando lo oportunidad que te libres de quien te hace enojar y no la aprovechas… -      El cambiando un poco la voz, le pregunta… ¿Cuándo dije que tú me haces enojar? -      Ella… no necesitas decirlo (y se va hacia su oficina). -      El sigue hablando y consultando al mecánico, luego pregunta… ¿cuánto son sus honorarios? -      El mecánico responde, la señorita María de los Ángeles, me pidió agregarlo a su cuenta. Ella tiene mis datos y me transfiere. -      Euro insistió, mire amigo, yo nunca he dejado que una mujer pague mis cuentas, así que por favor dígame de una vez ¿Cuánto es? -      El mecánico, le dijo la cantidad. -      El saco su billetera, conto el dinero y le pago en efectivo el monto. Al despedirse, le pregunto… ¿tienes alguna tarjeta donde te pueda ubicar por si acaso se me ofrece algo?… -      El mecánico saco de su billetera una tarjeta y se la entrego y se despidió poniéndose a sus órdenes. Feliz día. -      El respondió… gracias igual para ti y le dio la mano. Euro camino hacia el área administrativa, en busca de Mariangel para agradecer su ayuda. Al llegar a su oficina, ella estaba concentrada revisando un lote de papeles que tenía sobre el escritorio. El a pesar que la puerta estaba abierta, toco para llamar su atención, ella levantando la mirada, le preguntó… -      ¿Qué quieres? -      El… por lo que veo, la que se enoja mucho aquí, eres tú… -      Ella sonriendo… no es enojo, sino que quiero aprovechar antes que comiencen a llamarme para esto o para aquello y de nuevo le pregunta ¿no hay problema si me quedo? -      El que se va a poner triste es tu enamorado… -      Ella… él no es mi enamorado. O ¿no escuchaste? cuando dijo que vino  a buscar una miss para casarse en el país de las mujeres bellas… (lo dijo como con cierto rencor). -      El… tú eres más que una miss… -      Ella… no sé qué buscas con eso, pero yo estoy clara con lo que soy y como soy. -      El un poco asombrado que una mujer joven y bella, porque lo era, se expresara así, algún problema debía tener… En eso llega su amiga Luz quien lo abraza, lo besa y le reclama que la tenía abandonada que ni siquiera la había visitado en su oficina. -      El riéndose con ella, pide permiso para retirarse y se va con Luz a su oficina para complacerla. -      Luz… le comenta te he estado escuchando, déjame tranquila a mi amiga y pupila,  no quiero me la desconcentres de su trabajo, hasta ahora ha sido una de las mejores, es más me atrevería apostar es la mejor gerencia en desempeño que tenemos, los resultados los veremos a finales de este mes. -      El, ella tiene algún problema de autoestima ¿verdad? -      Luz… no, no creo. El caso con Mariangel es que se ha dedicado desde los dieciséis años aproximadamente, a ayudar a su mama, a levantar su familia, ha sido muy apegada a ella y protectora de sus hermanos. Todo lo que tiene y lo que ha logrado ha sido con esfuerzo propio, sin ayuda. Por eso es que nunca ha tenido novio, mientras otras estábamos, pendientes de experimentar y conocer los dulces y bellos placeres que te ofrece el amor, ella estaba creciendo pero intelectualmente, estudiando y trabajando simultáneamente, era muy raro verla en alguna fiesta, eso no era lo suyo. -      El, mudo con todo lo que su amiga le decía, le confeso… me gusta esa mujer, ¿Qué edad tiene? -      Ella 25, te recuerdas fuimos a su cumpleaños… -      El asintiendo, respondió…cierto, Le llevo14 años, pero eso es barrera. Sino escucha 40 y 20. Es mucho más. -      Luz… pero estas seguro que ella se interesa en ti. -      El… no del todo, pero si hay cierto actos que me dan esa oportunidad y las voy a aprovechar. -      Luz… me preocupa porque tú no eres hombre que experimenta o juega, vas en serio desde el inicio… -      El… ¿sabes algo más? que yo no sé y por eso no quieres que me ilusione… -      Ella… se siente muy atraída por Gian Carlos… -      El, se sentó, eso lo sentí el primer día, pero ahora… (entonces, recuerda las palabras de ellas dichas con rencor)… En ese instante, llega una de las jóvenes de protocolo para avisarle que ya el bus esta por arrancar, él se despidió de Luz y salió caminando  hacia el estacionamiento. Luz quedo preocupada por su amiga, ella lo apreciaba mucho, es más hubo una época donde ella pensaba estaba enamorada de él, pero el mismo se encargó con mucho amor y cariño de hacerle ver que la quería y la amaba mucho pero como una hermana. Desde ese día, ella se propuso sacarlo de su corazón y lo logro fue cuando conoció al hombre de su vida, su ex esposo y amigo incondicional de Euro: Santiago Ella concentrándose en su trabajo, envidio un poco la suerte de su amiga Mariangel, ¿Cuántas mujeres desearían encontrar un amor como el que ofrece Euro? Aparte de la seguridad económica y financiera que él representa. Ella pensando que su amiga se había ido con los encargados de pasear y acompañar a Gian Carlos, camino hacia el comedor, sin pasar por la oficina de ella. Se sentó sola en una mesa porque había muy pocas personas ahí, después de pedir lo que deseaba comer. Le sirven su comida y al levantar la vista observa que viene Mariangel con su equipo. De inmediato la llama… y esta camina hacia su mesa. -      Mariangel le dice amiga… ¿Por qué no pasaste por mí? -      Luz… porque creí andabas en el tour. -      Mariangel… El súper me regalo el día… para que no se retrase el trabajo… y no me queda de otra, para mí fue lo mejor… -      Luz… pero imagino estas triste de no ver tu príncipe italiano… -      Mariangel riendo… recuerda en Italia no hay monarquía… -      Su amiga, pero esta como un príncipe se rio con ella. -      La asistente de Mariangel, disculpándose de meterse en la conversación les refirió, es muy atractivo. -      Todas rieron por el tema de conversación que tenían. Mariangel se levanto y fue a pedir lo que quería cada uno. A los diez minutos aproximadamente trajeron los almuerzos y Mariangel muy disimuladamente le pregunto a su amiga… -      ¿te ha comentado algo Euro sobre el trabajo que se ha hecho? Me parece que a veces se enoja muy rápido. Trabajo mejor con él a distancia: celular, teléfono o email. -      Luz… no, no ha comentado nada sobre el trabajo, lo único que si anda es preocupado porque aún no se cierra la negociación. En cuanto a que enoje mucho, creo a todos nos pasaría, si estuviéramos en su misma situación, con todo un gobierno detrás exigiendo resultados ¿no te parece? -      Ella… si tienes razón… Las dos conversaron sobre algunos asuntos del trabajo, se pusieron de acuerdo y quedaron de verse más tarde para beber un café. Ese día el tour no fue igual ni parecido a los anteriores. Se notó mucho la ausencia de Mariangel. Gian Carlos se mostraba muy exigente y para nada complacido con la ausencia de ella. Se había propuesto conquistarla y lo lograría, según una conversación tenida la noche anterior con uno de sus acompañantes en el hotel. A quien le dejo claro, no era el prototipo que quería para esposa pero era un reto y lo lograría. Mientras, ella no había tenido tiempo de pensar en nadie más que no sea el montón de papeles acumulados durante tres días en su Oficina. Siendo las tres y treinta llego su amiga a su oficina a buscarla para tomarse una taza de café que las dos necesitaban. Se levantó y salieron las dos hacia el comedor. Hablaron sobre cualquier tema, menos sobre Euro, Mariangel sospechaba que a su amiga él le gustaba. Así que una vez concluida la taza volvieron a sus puestos de trabajo. Siendo casi las cinco y treinta de la tarde, llega el bus ejecutivo. El primero en bajarse es Gian Carlos quien ya decidido por ir detrás de su próxima conquista camina hacia la oficina de Mariangel. Ella haciendo ejercicios leves con su cabeza y con los ojos cerrados, no se había dado cuenta que estaba siendo observada. Así que al abrirlo, quedo muda e inmóvil al encontrar de frente a ella, a Gian Carlos y detrás de este a Euro. -      Gian Carlos… bambina mia, te extrañe en este día de recorrido, no es lo mismo a cuando tu estas explicando todo... -      Euro, que estaba detrás, pidió permiso para entrar y le solicito las llaves para buscar algo que se le había olvidado en la camioneta. Ella le entrega las llaves, que las tenía sobre el escritorio. -      El, solo dice… gracias y sale. Gian Carlos, se sentó a consultarle algunas cosas, solo para captar su atención y justo en el momento que venía Euro, él le propone salir a cenar esa noche… Ella iba a responder, cuando entra Euro y le entrega las llaves, preguntando… -      Por casualidad ¿sacaste los envases de mi desayuno? -      Ella… sí, ya los lave. -      El… eso era todo. Que pasen una feliz noche, nos vemos mañana… ¿mañana si vas? -      Ella… sí. El salió sin decir nada más. Iba hecho una fiera. Salió directamente a su apartamento… donde llego arrojando algunas cosas al mueble que estaba en la entrada; cuestionando lo que estaba sintiendo, era más fuerte que lo que había vivido años atrás. Así que decidió salir a alguna barra a beber algo y ver de qué manera se distraía y sacaba esa mujer de su mente. Se bañó, cambio y llego a una barra muy cercana de donde vivía. Con la mala suerte, que Mariangel para complacer a Gian Carlos, le acepto la invitación y llegaron al mismo sitio donde se encontraba Euro. Ella se veía bella, elegante y muy segura de sí misma. El, espero ellos entraran y una vez que se ubicaron en una mesa en el fondo, se levantó de la barra, pidió la cuenta, pago y se fue. Antes de llegar a su apartamento, llego a un expendio de licores y compro una botella con unas botellas de soda y se las llevó. Mariangel salió con Gian Carlos con la condición que a las diez estaría en su casa, porque al otro día debía trabajar y salir con ellos para recorrer la última estación en el Zulia, la cual está bastante retirada. El prometió llevarla temprano. Hablaron fundamentalmente de cultura comparando la de Italia con la de Venezuela, especialmente de temas como la gastronomía, entre otros. Una vez terminaron de cenar, ella le pidió la llevara a su casa, porque realmente estaba muy cansada. No sin antes, sacarle una promesa, que almorzaría  con él, el día sábado. Debido a esto  pidió la cuenta, pago y salió con ella del brazo hacia la camioneta que le había asignado Euro, en la cual lo estaba esperando el chofer, quien llevo a Mariangel a su casa y luego a Gian Carlos al hotel. Al llegar a su casa, su mama la estaba esperando preocupada, porque era la primera vez que salía con un hombre totalmente extraño, además de extranjero. No obstante, Mariangel, no toco para nada el tema, solo se limitó a explicar que ceno lasaña (una comida típica de Italia) y le contó que es un hombre encantador y muy caballero. Antes de retirarse a dormir le pidió a su mama, le preparara unas mandocas (comida típica del Zulia)  para desayunar y para llevar, entrego el envase que se había llevado hoy, para que por favor ahí guarde las que se llevaría, sin dar explicaciones para quien seria. Al día siguiente, se levanta, se ducha y se vuelve a vestir cómoda, incluso de tenis, porque a pesar que era una estación grande la que visitarían, no había tanto riesgo como en las anteriores, busco una víscera que combinara con su jeans y su chemise. Una vez lista, se dirige a la cocina, saluda a su mami quien le está preparando las mandocas que le solicito. Ella busca la taza y ordena las mandocas en ella, con un  trozo de queso. Asimismo, preparo el jugo y lo vacía en el vaso contigo. Luego toma lo que ella desayunara y se sienta a comer. Su mama extrañada que fuera tan deportiva ese viernes, se lo comenta. -      Ella… es que hoy debo hacer un recorrido en una planta que es caliente pero por el sol, no por lo que en ella hay. Así voy más cómoda. -      Su mama… te cuidas hija. -      Ella… si madre. Y así, salió hacia el estacionamiento, caminando apresuradamente hacia la camioneta, cuando el vigilante le llega, señorita la están esperando afuera, ella asombrada se asoma y ve que es Euro, quien al verla se baja y le dice, para que no te vayas a dormir hoy, prefiero llevarte; así yo mismo te traigo. Hoy la jornada es larga, entonces, para no escoltarte a la noche, temiendo algo, prefiero que nos vamos y vengamos juntos ¿te parece? -      Ella… Okey, pero yo manejo… -      El…  ¿por qué? -      Ella… porque quiero que pruebes un plato típico del Zulia: mandocas. No sé si lo has probado, tengo entendido este es tu primer viaje al estado… -      El… no las he probado, aunque he escuchado hablar de ellas. ¿no me digas que te levantaste temprano para cocinarme? Al decir esto, abrió la camioneta, la ayudo a sentarse en el volante, mientras el dio la vuelta. Al sentarse, destapo la taza y el vaso contigo, probando las mandocas. -      Ella… esta vez sí le pedí a mami, las preparara, porque no las sé hacer. Además me acosté tarde. -      El… si me imagino que llegarías bien tarde a tu casa, te vi anoche con Gian Carlos… -      Ella ¿Dónde me viste? -      El… esa pregunta tienes varias implicaciones… -      Ella… ¿cómo así? -      El… de repente estuviste en varios lugares con él. -      Ella… solo estuve en uno donde cene y de ahí a mi apartamento… -      El…  estaba en la barra de ese lugar donde comiste… -      Ella… ¿porque no te acercaste? -      El… será para que tu enamorado rompa de una vez la negociación conmigo. -      Ella… ¿tú crees que él haría eso? -      El… bueno es un decir, pero estoy seguro no le hubiese gustado verme ahí. -      Ella… tú conoces mejor a tu sexo… -      Entonces, vamos a hacer algo, vamos a proponernos hoy de alguna manera hacer que cierre el negocio antes de hacer la gira por los demás estados ¿te parece? -      El… ayer fue demasiado agotador trabajar con él, aun cuando llegamos más tempranos, de repente hoy como estas tú cambie, pero me tenía al borde. Estoy que llamo al Ministro y le propongo otro candidato. -      Ella… pero no debemos darnos por vencido tan rápido, Para alcanzar lo que uno desea, debe hacer sacrificios, esfuerzos y sobre todo ser constante y persistente. Si lo sabré yo… -      El… ¿te ha costado mucho llegar a dónde estás? -      Ella… he sacrificado, el poder tener mi propio hogar, mi propia familia, diversión, fiestas, mientras mis amigas se divertían yo estudiaba o trabajaba, nada más. -      El… ¿añoras mucho tener un marido? -      Ella… no dije exactamente eso, aunque tácitamente está ahí… -      El… así es. -      El… ¿tú crees en el amor? -      Ella… claro, me parece elemental y esencial para todo. Porque si no amas lo que haces… vas a un fracaso casi que seguro. -      El… comparto tu criterio, solo que a veces nos equivocamos eligiendo esa persona con la que deseamos compartir nuestra vida… -      Ella… ¿te equivocaste eligiendo? -      El… si, dos veces. Ella se queda pensativa, que raro tenía entendido que se había divorciado una sola vez -      Ella… le pregunta ¿no me  comentaste si te gustaron o no las mandocas? -      El… discúlpame, me distraje hablando de otros temas. Están divinas, riquísimas, por favor le das las gracias a tu mama de mi parte… -      Ella con gusto. Los dos se bajan de la camioneta, ella inconscientemente estaciona la camioneta en el lugar marcado para ella. El deja todo en la camioneta, porque ya estaba ahí el bus, al parecer estaban esperando por ellos dos. Al subir como el primer puesto estaba libre, ahí mismo, Euro la hizo sentar y él se ubicó a su lado. Apenas había arrancado el bus y ellos dialogan sobre las partes que visitarían, cuando Gian Carlos, se acerca a la butaca, para saludarlos, especialmente a Mariangel y le pide si puede sentarse con él. Ella mirando a su jefe, le responde… gracias Gian, pero necesito hablar con Euro sobre algunos asuntos pendientes, en todo caso, al llegar a la estación, seré tu guía turística. El acostumbrado a obtener todo lo que desea, no quedo satisfecho con su respuesta y se volvió un poco serio a su butaca. Euro, se sintió complacido de la respuesta que ella le dio al italiano. Aunque, si era cierto lo que le había dicho Luz, no entendía muy bien las actitudes de Mariangel. El caso es que prefirió quedarse junto a él y era lo que realmente importaba. Durante todo el trayecto conversaron más animadamente. Al llegar a su destino, el observa que ella anda de tenis y que de repente no la dejen entrar. Le comenta esto al oído, cuando Gian Carlos se acerca y con disgusto muy marcado, le pregunta ¿puedo hablar algo con Mariangel? -      Euro, contesta… es ella la que debe responder, no yo. -      Mariangel… para evitar enfrentamientos le contesta, ¿Qué me quieres decir? -      Gian… que necesito me detalles todo porque voy a grabar. -      Ella… ah ok, listo así lo haremos. Pero por favor déjame resolver un pequeño problema que tengo porque deje las botas de seguridad en mi oficina y Euro piensa a lo mejor no me dejen entrar. Eso era precisamente lo que me decía cuando te acercaste. -      Gian… ah caramba, y tiene razón, porque no deberían dejar entrar a alguien sin los equipos de seguridad. -      Ella… él está buscando un par de botas disponible. En eso ella levanta la mirada y lo ve traer un par de botas en la mano. Él se las entrega a ella. Por favor, trata de ver si te quedan. -      Ella… un poquito grande, pero si las domino. -      El… bueno trata de caminar lo más lento posible para que no te afecten. Ahora sí, entremos. Con él entro todo el grupo. Recorrieron toda la instalación de punta a punta y Gian Carlos grabo toda la participación de Mariangel, quien se combinó con Euro para presentar los aspectos más resaltantes de la misma. Prefirieron darle corrido, no almorzar aquí sino fuera de la planta y salir más temprano. Siendo las dos de la tarde sale el bus ejecutivo con todos sus pasajeros y buscan un lugar cercano donde almorzar. Lo encuentran, están ahí aproximadamente una hora y salen directamente a la sede administrativa. Euro de pie en el bus, anuncia a todo el personal que al llegar se pueden ir a sus casas, todos aplaudieron y comenzaron a vitorear su nombre.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR