En lo que les sirvieron Joshua se acomodó en una mesa diagonal a ellos. Pará la dependiente su aspecto daba vergüenza, tenía el traje del día anterior y sus largas sombras debajo de sus ojos cafés decían que no había dormido nada, su aroma del cigarro estaba muy fuerte sobre su ropa. Pronto les sirvieron lo que pidieron y Marilyn miraba a Yariel quien no mostraba ninguna expresión, deseaba abrazarlo y pedirle perdón de mil maneras, pero su cuerpo no respondía y sus labios no se movían, abría la boca y aun así las palabras no salían. — Te he extrañado muchísimo, ¿Cuéntame por qué hay tantos cambios en usted? — Yariel ya sabía más o menos lo que le había ocurrido, pero deseaba escucharlo de ella y esta vez no la dejaría ir sin expresar sus sentimientos hacia ella. Marilyn tenía el cora

