Greco Morelli Sentado en la oscuridad con un maldito vaso de whiskey en la mano derecha descubrí que la única mujer que he amado en mi vida jamás volvería a estar conmigo. La imagen de su mirada rota, vacía y llena de lágrimas me estaba atormentando hace ya dos noches, su llanto retumbaba en mi cabeza, culpándome, avergonzándome. El vaso cayó de mi mano y se rompió regando cristales y liquido por el piso del despacho, me levanté para tomar la botella y salir a la pequeña sala de estar del departamento. A pesar de que se había ido de mi lado, su aroma estaba intacto en el sofá. Encendí el televisor y puse aquella serie del mafioso que se queda con la chica a pesar de todo el sufrimiento que ella pasó por su culpa, sonreí irónicamente, casi era la misma historia de Alexandra y yo, solo

