Bien, los mojitos no me salvaron en absoluto. Tal vez si hubiera sido lo único que tomé pero no soy buena mentirosa, así que si, tomamos más de tres vasos de esa misma bebida y luego, como si no fuera mucho para Jess, empezó a pedir tragos que apenas podía nombrar sin reírme. En serio, algunos son tan extraños. Será que en Italia todo es más sencillo. —¿Porqué Daiquiri?—arrastro de mas la última palabra y frunzo los labios. —Es originario de Cuba—me explica el barman de la barra, parece divertido con mi pésimo estado para hablar—Tiene una historia bastante peculiar... —No me gusta. —¿Porqué no? —No le encuentro sentido. Debería llamarse quitabragas. El tipo se ríe, sorprendido. —Interesante elección. ¿Podrías darme una explicación? —Porque ha hecho que tenga ganas de que

