Casandra: Meses, ya perdí la cuenta de cuantos meses llevo encerrada en esta habitación, mi hermoso cabello ya no está, cada vez que me crece un poco mi carcelero me pide cortarlo, no tengo vestidos, ni ropa decente, solo una bata de hospital, es lo único que me permite usar. Viene cuando quiere sexo, aunque ya ni siquiera es eso, solo se satisface él dejándome cada vez más devastada, mi vida ya no es vida, miro al pasado y veo que no supe valorar lo que tenía, no supe mas de mis padres, aunque ni siquiera merecen el nombre de padres. Siento que ya no puedo seguir viviendo así, estoy cansada de esto, solo quiero dormir y no despertar nunca más, le he pedido a mi carcelero que me mate, pero cuando se lo digo el maldito se ríe y se va. Mi cuerpo está más delgado, casi no me alimento,

