23 El viaje para llegar a las montañas les llevaría medio día. El simbiótico de la madre de Zoran se había transformado en algún tipo de dirigible y los esperaba frente a su balcón; Zoran ayudó a Abby a subir en la aeronave dorada, embarcando tras ella después de lanzar sus bolsas sobre los asientos. Abby le preguntó por qué no podían simplemente cambiar a sus formas de dragón e ir volando, pero Zoran le había gruñido que todos los machos que pudieran cambiar de forma los habrían seguido de haberlo hecho así. No hizo falta que explicara sus miedos; la oscuridad de su expresión contaba de sobras lo que ocurriría si hacían tal cosa. Empezaron el camino yendo hacia el sur, pero al cabo de poco Zoran viró hacia el oeste y después al norte, aumentando la velocidad. Quería asegurarse de que no

